martes, 25 de julio de 2017

#boombaby


Darkos


Santa Tecla


YUSCARAN


domingo, 9 de julio de 2017

Thank you my god!!

Thank you my god!!
“Pour la flamme que tu allumes 
 Au creux d’un lit pauvre ou rupin 
 Pour le plaisir qui s’y consomme
 Dans la toile ou dans le satin 
 Pour les enfants que tu ranimes
 Au fond des dortoirs chérubins 
 Pour leurs pétales anonymes 
 Comme la rose du matin” 
 –Leo Ferrer
A  J.T.      
Le pusimos la fecha de vencimiento a este ensamblaje, a este ensamblaje que es un monstruo que se asoma por la superficie de esta sociedad, no se sabe que pasará, pero los sueños fueron succionados por los mismos sabores y programas de TV. Eso fue lo que escuchó decirle y Camilla se despertó sudando. Enseguida vio que él no estaba, se levantó y fue en busca de su caballero. Y finalmente lo encontró y se alegró. Me recuerdas como tú “ special needs” verdad– dijo luego entró a su coche y se marchó y  como souvenir el caballero le dejó su aroma, que penetraba en sus fosas nasales como un deleite peligroso y también le dejo  la imagen de su camisa fucsia Brooks Brother. Ella quedó en su “London dream” diciendo
–¡Mierda, todo es una mierda– Comenzó a caminar. Por su cabeza pasaban miles de ideas, miles de formas para regresar a su país, pero que diría a sus amigas regresar como fracasada, pero él ya se lo había dicho, ya tenía su ensamblaje y su fecha de vencimiento... Ni mierda se dijo, limpió sus lágrimas y continuó. Soy un fracaso de mujer, que asco. Llegó a su apartamento sintiéndose descuidada y no sabía porque pensaba en colores sepias, recordó a su caballero,  pensó que en su gran lapso de tiempo libre,   no hacía nada, ni estudiaba, solo pasaba en tanga, borracha, autoengañada y en internet. –Pobres de mis padres– se dijo, –me mandan la plata y yo me la gasto en un día, siempre he sido una loser... tengo todo para triunfar y soy una loser...... Ella trabajaba en la embajada que su país tenía asignada en Londres, solo había hecho un año en la universidad y trabajaba de asesora comercial. Realmente en su país mucha gente estaba sorprendida de su asignación, ya que ella lo que menos era, era ser diplomática, gracias a un favor político, su padre la puso ahí. Camila comenzó a llorar porque realmente estaba sola, porque realmente el desencanto había cumplido su misión... Solo era eso, un desencanto infiltrado por su nueva desolación. Pero como siempre pasaba, eran solo ataques de melancolía. Y recordó que trabajaba de modelo exótica, pero ese dinero que ganaba se  lo gastaba en un tirón y se dijo;  –dentro de unas horas tengo que ir a trabajar.     
*****
–Bestia humana– dijo la eslovena.
–Mein teil– sentenció la espigada alemana
Y las americanas eran placebos que sólo decían que KU33 N. Y. era better!
Los modelos caminaban, fruncían el ceño, no sonreían. Escuchabas la música fría y ácida; el caballero, le había dicho que en el Este de Europa habían mujeres guapas, porque Hitler había hecho sus experimentos ahí y que algunas de estas se excitaban viendo amputaciones.
Y todas gritaron –¡Denn du bist was du isst!
–...und ihr wisst was es ist.....
Los flashes en las retinas hicieron ver la sombra del monstruo que poco a poco se asomaba, y la voz de él se escuchaba potente mientras avanzaba por la pasarela, le decía –“la fecha de vencimiento a este ensamblaje”–,  él tenía razón y vio su imagen en segundos, medio sonrió, luego frunció el ceño y cuando iba a dar la vuelta abrió sus piernas e hizo un gesto obsceno y avanzó seriamente. No quería ir al afterparty, quería descansar y leer algo del “master bucher” y de las tendencias injertadas del minimalismo. Así que tomó un taxi. Sentía que era otra ya, entró a su habitación, el olor del curry de su vecino le enojaba mucho, era un hindú gordo y feo. Se quitó su red  Burberry Tailored Heritage jacket, luego se despojo de su  ropa interior y la tiró al basurero, entró al baño, orinó y observó la pintura de Egon Schiele (era una imitación), luego tomó su dildo, el dildo que el caballero le había dado, comenzó a acariciarse y a pensar en él, recordó la manera en la que él le practicaba el “Bondage”, realmente el caballero la introdujo a eso, le gustaba la forma como la calentaba al pegarle con el látigo,  como le ponía el flogg de caballo en su “ass”, y cuando le gritaba kiss the floor! Cerró los ojos e imaginó sus ojos azules, cuando la follaba con el dildo metido en su “orto” siempre le decía ¡Cause I want u too! No podía dormir, su roommate fornicaba y gritaba, sabía que estaba enamorado, escuchaban “when personality is scar tissue, we travel south (Interpol)”. Se desesperó, quería encontrar a algún extraño y fornicar. Se levantó, se puso su trench coat y se marchó.
****
Caminó hacia el cajero, notó que sus papis, ya le habían mandado la transferencia y sonrió perversamente. Tomó el tren rumbo al London underground, miraba su rostro en el reflejo de las ventanas y lo vio pasar rápidamente por su mente, pero su sombra se quedó por más tiempo, tuvo miedo, se levantó y entró al baño, tomó  dos pills exactamente, dos Rivotril, enseguida sintió la alegría, pensó que su caballero se parecía a la estatua de Napoleón, esa estatua de mármol de Antonio Canova. Era el tren 7084, siempre lo mismo, tipos esperando la siguiente estación, la voz por el altoparlante robotizada y aburrida la desesperaban. Su handy comenzó a sonar, era Beatriz y le dijo
–Más cócteles.
–Más blow (cocaine).                             
    –Más X(extasis). Y decidió llamar al caballero. El contestó, I can´t dear, you are so fuck up! you need a priest y continuó: –Dile a tu amiga que rece y lo veras en su superficie. Luego colgó y ella se enojó. Tomó más, inhaló más “blow” y ella sonrió y le dijo a Beatriz: –Reza. Y ella en juego comenzó a rezar.
–Give us each day our daily bread, and forgive us our sins, for we ourselves forgive everyone who is in debt with us. And lead us not into temptation. Y Camila gritó y gritó, luego lloró, Beatriz calló aterrada y se persignó, mientras Camilla vio, la extraña presencia, sintio al monstruo, este murmura...
 –No callateEEEE! Volvió a gritar y lanzó un vaso hacia el suelo, luego tomó otro y lo lanzó al bar y comenzó a tirarse al suelo, todo el mundo pensaba que era una especie de Amy Winehouse, más fuck up y underground. Se desmayó.   
/!\
Abrió los ojos y observó a su amiga a su lado. Sin decir nada la comenzó a besar y ella se dejó llevar, la fornicó tal como el caballero la fornicaba, le puso el flogg de caballo en su “ass” y la golpeó con el látigo y a Beatriz le gustó y mientras gemía y pedía más, observó la ventana, por primera vez vio al monstruo y no tuvo miedo, sino una sensación de paz, –es bello–, se dijo, era ella en versión varón, tenía cachos y cola, Beatriz gemía y dejo de gemir y le preguntó.
–what´s wrong? y ella exclamó con una dulce sonrisa:

Thank you my satan!!





#boom


lunes, 12 de junio de 2017

"Poor Mercancia"




‘POOR’ MERCANCÍA.

“Hay quienes se consideran perfectos,  pero es sólo porque exigen menos de sí mismos”.  H.H.


¡Puta! ¡A qué putas vine aquí! El pleito comenzó cuando El Gordo defendió La Alianza y El Trigueño, sin dar el brazo a torcer, a JOH. El primero es de El Sur; el segundo, de Patuca, Olancho. Así que la cosa estaba heavy shit.       
 MmBoy trató de tranquilizarlos; pero apenas logró aquietar el alegato unos segundos; las botellas vacías volaban por doquier, estrellándose sobre el concreto. Decepcionado, MmBoy me miró, como si todo aquello fuera mi culpa, y con su cuerpo de almohada haciendo gestos me gritó: «¡Ayudá! ¡Por la gran puta!». Escuché el ceceo de El Gordo gritando 
«¡Te voy a azezinar!», así que pensé que la cosa era más grave de lo que aparentaba.
«¡Ayudá! ¡Por la gran puta!», gritó de nuevo MmBoy.     

El guacalaboy, como es su hábito, se fue a hurtadillas, como una balletista. Decidí entonces abrir mi coche, abrir la guantera y sacar el revolver, y ya cuando lo palpaba, pensé que no era la mejor idea, así que mejor giré la llave, encendí el auto, aceleré y me largué hacia el primer lugar donde pudiese comprar cervezas. Conducía lento, algo que me desagrada, y comencé a recordar mis días en el Festival de Cine de Basel, en Suiza; recordé la crisis existencial de aquel personaje anarquista de Alemania; recordé el puto Emden, la ciudad de Bremmen, Hamburgo, Berlín, Friburgo. Recordé mi último trabajo SJH. En ese pueblo había diez mil personas y cinco mil eran discapacitadas, y en medio del gentío, yo, el único latino, el pelo en la sopa, la mancha, así que la Polizei no dejaba de joderme. Solo a un loco como yo se habría ocurrido vivir en un pueblo así (incluso la Polizei me parecía tediosa y ridícula). Me detenían por cualquier cosa, incluso por bostezar. 
«Tienes que vestirte de otro modo. Ponte aretes, viste de naranja. Lo más llamativo posible, etcétera», decía mi jefa, cuando me quejaba con ella. Hasta que una noche me harté. Caminaba por la acera de las bikes, con mi amiga Eva. Eran las 11:45 de la noche. Debo reconocer que caminar a esa hora por ciertas zonas es prohibido, pero mucho más cargar un envase de Krombacher. Así que el coche policía se aparcó justo a mi lado y yo comencé a quejarme, incluso mi amiga se molestó. Horas después mi jefa llegó a la cárcel, pago una multa y me dijo en un tono nacionalsocialista: «Si no quieres respetar, vuelve a tu país. Actúas como si fueras el primogénito de un político corrupto».      
 Veo los árboles de acacias, los favoritos de Miti. Olvido todo. Esta sociedad está atestada de personas falsas. Los padres se hacen creer que sus hijos asisten a reuniones bonitas y perfumadas, en antros de champagne y cigarrillos eléctricos; pero qué va: se la llevan esnifando y fumando Stone. Malditos fantoches. Pero bueno. Los recuerdos continuaban allí, mientras avanzaba en el auto. Así que recordé el bello rostro de Eva (mi amiga que se la palabreo con la polizei), su forma de enviarme sexting. Sonrío al solo recordarla. De pronto recuerdo de nuevo a mi jefa, el día que me invitó a su casa para hablar sobre mis problemas. Me llevó a su jardín, vi el epitome de su lujosa mesa; no sé por qué pensé que los dorados escalopes a la milanesa y los rollos de carne rellenos de cebolla y tocino estaban puestos como trofeos de guerra. «Cambia. Vístete de naranja», continuaba diciéndome. Definitivamente era una milf full control. De fetiches raros. Quizá por ello siempre yacía forever alone. No inspiraba ni una pizca de ganas de besarla; imaginaba su forma de encarar el sexo: frívolo, tosco, controlador. Guácala con esa alemana, me dije, mientas tomaba el rollo de carne relleno de cebolla.  «Honduras: los millonarios habitualmente son políticos corruptos y líderes religiosos. Mente arcaica. La moda de los lujos. Es una pena. Lindo país tropical», añadió, mientras tomaba vino. Entonces me preguntó ruborizada: «¿No será que eres hijo de algún político corrupto?». Le respondí que no, orgullosamente. «Bueno, bienvenido», dijo, y noté que estaba ebria.
       Aparqué mi auto. ¿Por qué putas habría decidido llegar a la pulpería de los míticos vergueos, donde El Gordo y El Trigueño peleaban? Pensé en MmBoy. Un maldito religioso, político de pulpería y borracho junkie. Un vampiro energético, un tipo que solo viaja de su casa a la pulpe. ¿Qué pedos con toda esta gente? Recordé a mi compa Thiago, de Copacabana. Siempre me decía: «En las playas, no hay clases sociales. No te sientas el rey del buceo ni uses shorts gringos. Usa una sunga y muévete. Si te observan mal, eso es ganancia». Luego remató su discurso añadiendo: «Confusión y atraso, es la mina de oro del líder religioso y del típico político». Claro que en resumen plagiaba a Tony Montana; pero no importa, tenía razón.  Pensé de nuevo en mi jefa. Annika era su nombre. También pensé en Guacalaboy. Lo recordé huyendo del bacanal. Pero bueno. Cuando regresé de Londres en el aeropuerto estaban todos, con sus ideologías políticas echadas a un lado. El Sauroboy, El Guacalaboy,Tropicanaziboy, Nikky6,El ApacheBoy, SatanicBoy, Marijo, Regi, PanzerBoy y MmBoy. Este me abrazó y dijo, llenándome de saliva:      
  « I´am poor mercancía».

Volví en mí y dije 
                 Yo también 



Mmboy (Mario Mendoza boy)

Pic : Annika Reinfelden

Yuscáran en Santa Tecla


Mercado, Santa Tecla


Pupusera, Santa Tecla


jueves, 1 de junio de 2017

ALGO NATURAL Y VERDADERO SOBRE TEGUCIGALPA


Qué relajo mental. No puedo asimilar nada. Estoy sobrecargado. Miro la guapa y gibosa luna. ¿Qué diablos hago aquí? Tegucigalpa es una ciudad extraña. Está loca, risueña, iracunda, salvaje. Es tan realista. Es tan estrella porno. Es tan asesina en serie, tan sexi; siempre tropical. ¿Qué pensará Tegucigalpa de quienes fingen ser felices con una selfie, de aquellos artífices del derroche que se creen royalty? Aquí todos odian pensar en su kit, en cómo tienen amueblada su mente. Pero lo sé, todo es falso. Tienen miedo de pensar en sí mismos. Puros fantoches, como dice DiabolikBoy. Miro los cipreses, las palmeras,los árboles de acacias del parque La Leona. El maldito alcalde los quiere cortar para, según él, modernizarlo. Maldito imbécil. Bien lo repite mi maestro de Jiu-jitsu: «El alcalde es árabe. A los árabes les fascinan los desiertos». También presto atención al estacionamiento. Algunos autos se mueven en forma de vals, como si sonara Strauss. Por supuesto: dentro están follando. Recuerdo entonces las palabras de TropicalBoy: «En el futuro todo se volverá máquinas y prótesis». También recuerdo que luego de soltar dicha frase el cabrón eructó. TropicalBoy lleva un tattoo en la espalda, en alusión a los truenos; apenas se distingue, ya que es muy trigueño. También evoco a su regordeta mujer, coqueteándome. Qué pijeo. Sólo dopado, enculado y loco podés vivir tranquilo en esta ciudad, como dice Juana la loca.
 Pero, en fin. Alargo la vista hacia los arbustos. Miro a un gato muy parecido al mío, a Esleyer (sí, así, con “E” al principio). Se acerca hacia mí, luego desaparece. ¿Será que los gatos son algún GPS alienígena? No sé. La pendejada está para reírse. También miro a las hormigas llevando en sus lomos pequeñas hojas. Claro, estamos en mayo. Mes de lluvias, inmigración de aves, de cumpleaños de gente querida y respetable. ¡Mierda! ¡Aún hay un vergueo en mí! ¡¿Quién puede hacer arder en llamas todo lo que hay en mi cabeza?!
 —Loco, cayó el 14. Qué mierda— dice el ApacheBoy, atizando con su voz chillona el cagadal en mi cerebro. 
 —¡No tenés algo mejor que decirme!— le grito.
 —Loco, andás amarguchi. Sereno, papaíto—me dice, mientras saca de sus bolsillos los boletos de la Loto. —Mirá: tengo el 12, 10, 00, 01, 41, 96, 24 y 33, y ninguno es el mierdero 14. ¡Por la gran puta! ¡¿Lo compraste o no?!—, añade, encorvándose.
 —¡No!— le grito, con ánimo de estamparle un doble jab. 
 —¿Y a vos qué te pasa?— me pregunta, como retándome. 
 —Hay un pijeo en mi cabeza, ¡no podés entender esa mierda! 
 —Tranquilo ombe, ¿pensás que sólo vos vivís en esta milpa? Jodás. Esto es pijeado. Lo bueno es que nosotros somos parejos— dice, eso último mientras mostraba los dientes que la tía Juanita le mandó a enderezar. Miro sus ojos, sus rasgos indígenas. Definitivamente se parece a Lempira; miro también sus pupilas, su iris verde de nubes grises. Aún no sé cuál de sus ojos es el que tiene bueno. Luego pienso en todo lo que dicen de nosotros. Entonces el caradepija sonríe, como si supiera lo que pienso. Pero bueno, ni a él y mucho menos a mí nos interesa esa marabunta de cerotes sentimentales, llenos de doble moral. Grupillos aleluyas, borreguiles. Inseguros de mierda. De pronto siento que levito. Miro al ApacheBoy mientras asciendo: lleva un sombrero justo como el que usa Slash, de Guns and Roses. También lleva puesto un blazer rojo, ajustado a su torso y a su pantalón banco. ¿Será que el cabrón se vistió de domador? Además parece al director de un circo, quien anuncia los actos uno a uno. ¡Joder! ¡Veo a los trapecistas! Los payasos hacen piruetas en el aire, caen de pie y extienden los brazos. Los árboles aplauden y el ApacheBoy menea el sombrero como si fuese un torero. Veo además a TropicalBoy, vestido como Hitler, con una capa con la A de anarquía. «¡Punk forever!», grita. ¡Fuck! También aparece IzquierdaBoy, vestido como el Ché, con una capa de oro y en ella el logo de una mazorca. «¡Guácala el inglés», grita rabioso.
 ¡Joder, joder! También está ExiliadoBoy, con cientos de euros pegados como sanguijuelas a su cuerpo, escribiendo «¡Vamos Pueblo!» en su muro de Facebook, con el celular que lleva entre las manos, «El pueblo unido jamás será vencido», se comenta él mismo. DerechaBoy aparece vestido de mago. También observo a ReligiosoBoy, igualmente vestido de mago. Ambos hacen artilugios y visten la ciudad de pobreza. ¡Y qué decir de PanzerBoy, ZauroBoy, ambos vestidos de hombres bala flamencos! ¡Y Madmixxx, sí, también está el Madmixxx, asegurando que Jehová y el santísimo Jesús acaban de enviarle una solicitud de amistad en Facebook! Canta “Cordero de Dios” en una versión Black Metal, además. Todos son enanos, pequeños que comienzan a pelear de forma infantil y cómica cuando de pronto ¡Plucks! Dejé de levitar. Me quedé absorto, meneando la cabeza como un imbécil. Entonces recuerdo que tomé del té que nos envió el Kraut de Potsdam, Alemania. Tomé junto a Marie y el ApacheBoy, hacía ya un cuarto de hora. Ella, Marie, nos dio ride hasta el parque La Leona. Se despidió sonriendo y escupiendo «Fick dich, scheisse». Comencé a recordar a Kraut. Hace muchos años vivía en La Vega. Recordé su pésimo español, el día que el watchman de la zona, al verlo en calzoncillos comprando en pulpería, le dijo:
 —Hey, compa, se le salió la verga. 
 —Sí. Aquí es La Vega— agregó Kraut, y se marchó como si nada. 
 Reía como un lunático mientras recordaba todo aquello. Hasta que (por enésima vez) el ApacheBoy me interrumpió. 
 —¿Cómo es aquella frase, “no me toqués, que estoy lleno de culebritas”? 
 —Don´t touch me I´am full of snakes. La escribió J.K— le digo. 
 —Awebos. No me toqués, que estoy lleno de veneno. No le dimos más vueltas al asunto. —

MilpaBoy, nosotros somos fieles— continúa el ApacheBoy.
 —Es mejor así. Tener tres o cuatro mujeres es un dolor de güevos. Sobre todo por las redes sociales. No estoy tan loco. 
 —Yo tampoco— dice el ApacheBoy, sonriente. 
—Aunque estos hijos de puta dicen que somos un par de maricones, sólo por no mujerear; pero no entienden. Vos sabés que tengo un mazacuate monumental. Allá en San Matías sobre las piedras que hay en los bordes del río nos medíamos la verga con los primos— añade. 
 —¡¿Cómo?! Fuck! ¿De qué estás hablando?— le dije. 
 —Como que mirés iguanas en las piedras. Es una manera arcaica, lo sé, pero para mí es un orgullo medirme el mazacuate. Es la única cosa en la que gano a mis primos. Nuestros antepasados así lo hacían; íbamos al rio, por el pija de calor que hace ahí, me entendés, y sobre las piedras nos acurrucábamos y poníamos el fierro, con cuidadito. Vos sabés, un mal movimiento y se te destempla. Mi tío Juan, a veces, escogía la piedra según la posición del sol; él es el árbitro, además, y con un yeso marcaba el tamaño. Sonaba el silbato tres veces al corroborar quien era el ganador. Un día de estos te lo presento. Es buena onda. Él es el que tiene el mazacuate más grande, y se lo cuida, lo pone en remojo en sangre de culebra o de toro, no podemos competir con él, así que mejor se hizo árbitro. Se lo mide en luna llena, nueve meses después nace un nuevo ApacheBoy. 
 —¿Es en serio lo que contás?— pregunté, asustado.
 —Sí, vo. Antes era mi tío Pedro quien tenía el más enorme mazacuate, después mi primo Caralampio y luego yo; mi tío Pedro está en la USA y mi primo Caralampio es chuleta, entonces mi tío Juan dijo que Caralampio lo tiene de adorno, que así no cuenta, que es una deshonra. Dejé el asombro y comencé a carcajearme. Él y toda su familia están locos. 
 Miré cómo organizaba su cabello, cómo tomaba un sorbo de la cerveza, sus comisuras. Lo miré meditar y observar a cada tanto el boleto arrugado de La Loto; lo tiraba al suelo, lo recogía y se lamenta diciendo «¿Por qué, Dios mío?».
 —Parecemos pendejos esperando a DiabolikBoy, ese maje ya no vino— le digo.
 —Perate un ratito. Tal vez cae— me dice. 
 —No. Seguro se durmió. Estaba bien pedo— le dije, y comencé a caminar. 
 —¿Dónde vas?— preguntó. 
 —Quiero caminar y estar solo. Ya vuelvo— sentencié. 
 —Va a llover. No te vayás lejos papaito.
 —Perfecto. Quiero algo así. Algo natural. Avanzo mirando al cielo. Un relámpago raja la noche y luego se escucha el estruendo. 
 —Loco, no me dejés solo— me dice el ApacheBoy. 
 —Otro día hablamos— le expreso, contundente. Miro mis botas. Jamás he odiado mis pasos. Voy en mi ruta; sin embargo odio la tediosa rutina. Por ello los amigos que tengo. Juntos somos un circo. Bueno, en todo caso DiabolikBoy se durmió. La lluvia comienza a caer, y está bien. A fin de cuentas es lo único real y verdadero.



Pic. Sam Pistols

jueves, 4 de mayo de 2017

En misión "cristiana" a Slayer


En misión “cristiana” a Slayer
28 de abril 2017

Fue un buen viaje, un concierto brutal, mis respetos a los Cuzcatlecosboys, claro que observé  que estamos en pañales, para realizar ese tipo de eventos, lo único en lo que somos meraV ante los salvadoreños, según yo, es en el fútbol y las tortillas (son raras las tortillas de Sivar)  jejeje. Valió la pena los kilómetros devorados, el desvelo y el cansancio, no hubo ningún problema, ninguna queja. Desde que salimos de Teguz con el slogan misión cristiana, todo transcurrió en una camaradería y fraternidad, San Salvador y Santa Tecla nos trató de lo mejor.
El hotel en Santa Tecla y su host Nancy nos hizo mejor nuestra estadía, el YY (Yellow Yuscáran) fluyó y nos activó, las pupusas fue el alimento básico y sabroso, esta vez las cervezas Pilsners y las Brahvas estuvieron muy a tono, Nikky 6 y su gorra de la estrella roja, lo hacían ver que iba a un concierto de Silvio Rodríguez, pero eso a mí no me importa, ser poser, tropical nazi, antifa, gay, criminal, tropical comunista, me da igual, cada quien en su mundo, con tal que el respeto exista, estoy sereno. Me volví a encontrar con “el churro” habíamos ido juntos a Mayhem, y como siempre andaba su botella de ron.
Dreamlore abrió el concierto y palillo se lució, las canciones Worse Than The Worst & Silent Assassin fueron de mi agrado y demostraron porqué son una de las mejores bandas de Centroamérica.
            La noche transcurría, junto a  las Pilsners consumidas hubo unos minutos de silencio, ahí estábamos y éramos testigos de ver a Slayer por primera vez en Sivar y ellos aparecieron con su Repentless, el Araya con su semblante pausado, despreocupado y frío, la sacó del estadio, como dicen por ahí y la pasión del Kerry King la destiló con su energía, ya que nos contagió. Gary Holt y  Paul Bostaph con sus riff y percusiones, era un bombardeo  de furia, magnetismo y alegría, vale decir  que el escenario, con su juego de luces rojizas, azules y púrpuras, era imponente  genial y cumplen un papel determinante en el repertorio, el moshpit se convirtió en un ritual centroamericano, más nuestros gritos eran  subliminales y hechizantes, la tropa catracha se dejo llevar.
Una banda genial, nada de genuflexiones, nada de atribuciones musicales, meraV. Por una noche olvidamos todos los problemas que nos estresan y nos ponen a veces apáticos, depresivos, ansiosos y enojados, por primera vez no hablamos de la mercancía que tanto le gusta al político y al religioso “la pobreza”, íbamos a pasarla bien y lo hicimos.
Fue una noche de Black magic, por algo Slayer es una de las mejores bandas del thrash metal. Disciple, War ensemble, Dead skin mask, Seasons in the abyss y el ¡eh! ¡eh! ¡eh! ¡eh! del público era como una  alegoría infernal y no digamos cuando tocaron, Angel of death, South of heaven, Raining blood, que  fueron las rolas que nos llevaron a ese lugar que muchos queríamos estar “El intratable averno”
¡Gracias! dijo Tom Araya y se oyó su emoción muy sincera con expresiones corporales que exhibían un exceso de carisma; todos los hermanos centroamericanos la pasamos meraV, chapines, mucos, guanacos y catrachos unidos en un solo grito.
  
El viaje tuvo sus anécdotas, como el rótulo que tenía el slogan de misión cristiana, que según palabras de Paoli formaba parte del kit de supervivencia, en caso de que nos detuviera la policía. La estrategia era por si al momento de detenernos ellos pensaran “luchan para que Dios los acepte” o “son junkies y alcohólicos que andan en retiro espiritual, pobrecitos.”
            Paramos en el puente Cuscatlán y vimos el río Lempa. Cualquiera pensaría al vernos que nos estábamos bautizando, pero solo uno lo hizo (sarcasmo).  Nikky6 me comentó que ese puente en 1984 fue dinamitado por la FMLN y después se volvió a  reconstruir.
De nuevo en ruta, sobre la carretera panamericana, tomando un par de selfies, veo los recuerdos a través del display del cel, después ver hacia el horizonte y pensar “God hates us all”, sonrío y observo al Nikky6, y me dice “el próximo concierto es Testament”. Veo hacia la ventana y pienso que tengo una buena ruta que seguir  “el churro” me interrumpe pasándome el aguardiente “el chamaco” del cual tomo un sorbo, me río, pienso en mi Liet y mis gatos y que seguramente me esperan como si fuera un héroe de guerra.






domingo, 16 de abril de 2017

Wiki, wiki (¡Ah! ¡Ah!)

Wiki, wiki (¡Ah! ¡Ah!)
Wiki, wiki (¡Ajá!)
Wiki, wiki (haciendo)
 Wiki, wiki (¡No nos oye!)
 W & Y  #undiosunderground #darkbarahona

    Ahí estaba el alemán Bastian, al que apodé, Leo DiCaprio, por su tremendo parecido a ese actor. Se alegró mucho al verme. Llevaba puestos unos pantalones cortos de color fucsia. También miré a su séquito: las dos chicas de siempre y otros jóvenes alemanes.
 Le quité el sombrero de cuadrículas grises y me lo puse. El antro estaba lleno, además hedía a sudor, mota, aceite, bronceador, cigarro y alcohol. Todos bailaban. Los rastas gritaban ¡In Zion!, las gringas estaban enloquecidas. Avancé hasta la barra. Un tipo me saludó, quizá me conocía, dijo que era jugador de las reservas del Motagua. Yo me reía, le dije que era imposible ya que aparentaba más de treinta años. Entonces hizo quiebres de breakdance como todo un jovencito al son de la canción Wiki Wiki. En realidad era muy elástico.
 DiCaprio volvió por su sombreo y me preguntó si quería una cerveza. Entonces el tipo al que apodé Wiki se le aventó a DiCaprio diciendo que lo iba a matar por basura, pero me interpuse, alegando que no era norteamericano, sino alemán. «Este basura me robó  mota, Cris´py», dijo enrabiado.
Le pregunté a DiCaprio si era cierto, pero él no tenía ni la menor idea de lo que pasaba. Mirá, le dije a Wiki, la apariencia física de los gringos y alemanes cuando andás a pija es muy parecida.       DiCaprio se largó con el séquito a otra parte. ArtikBoy apareció diciéndome que lo dejara, que permitiera que lo matara a pija, que con el dinero de la gente no se juega. Este chavalo está equivocado, le aclaré, eso es todo. Pero ArtikBoy ya andaba en su pedo, se fue hasta donde el alemán y señalándole le dijo que con el dinero de la gente no se juega. Decidí bailar con Eugene. Diego y ArtikBoy se quedaron con el Wiki. Poco después salimos a comer baleadas, nos acompañaban el alemán y Cía. Estábamos comiendo cuando  Wiki apareció de nuevo, pero esta vez con una calibre 22. Resultó ser cierto. DiCaprio le había robado su mota. Yo pensaba que Honduras era, definitivamente, el lugar donde yacen las verdaderas ciudades de la furia. También imaginé el titular: Jugador de las reservas del Motagua mata a alemán. No lo permití. Los calmé. El alemán se disculpó y sacó un manojo de dólares de su billetera.  «Ni verga, aunque me pague me lo reviento», gritó Wiki.  Entonces me puse frente a él y le dije que no disparara. De pronto todos se involucraron.    
 «¡Ya calmate!», gritó ArtikBoy.  
  «Te vale verga va», dijo Wiki. Entonces Diego se metió.  «A mí la muerte me tiene miedo porque sabe de los cagadales que le voy a hacer en el más allá», le dijo a Wiki.
 Wiki, algo asustado, guardó la 22. Después comenzó a cagarse de la risa por la ocurrencia de Diego.  «La gente está muy loca», me dijo Eugene al oído. Yo, ceceando, le dije, What the fuck!. En fin, me dije, mañana es el festival. ...

sábado, 1 de abril de 2017

Nikky6

NikySix

Bad boys, bad boys
Whatcha gonna do, whatcha gonna do
When they come for you
B.M.

       ¡Todos contra la pared! gritó el oficial más corpulento.
       Llegaron otros militares y nos rodearon. Entonces me levanté de la silla; estaba sereno; lo único que me provocó el operativo fue un pijo de adrenalina. Incluso pensé en la temperatura. Puta, qué calor, me dije. Pensé además en las chicas. Una de ellas estaba molesta por la interrupción. Le tocaba cantar Sola con mi soledad, de Marisela. Siempre que esa chica estaba a punto de cantar, sucedía un cagadal. También observé a PelónBoy, quien se marchaba sigilosamente. Ese maje siempre fue así, su vida siempre se trató de huir, correr. Si su mujer llegaba a buscarle, la olfateaba con antelación y se largaba.
       No hacemos nada malo, oficial dijo el ApacheBoy, luego de acercarse ágilmente al oficial, como culebrita de agua dulce. Estábamos por cantar añadió.
        ¡Contra la pared! se limitó a gritar el oficial.
        Oficial, yo soy… continuó el ApacheBoy, y fue interrumpido por el brazo del oficial, quien lo empujo contra la pared. Su gorra John Deer cayó al suelo.
       Sonreí,  recordé cuando el ApacheBoy debatía con PanzerBoy sobre las mierderas camisas Columbia. Éste último decía que dichas camisas eran para ir a pescar, pintar, hacer trabajo sucio, y ApacheBoy insistía en que esas camisas eran para fiestas, para bautizos, barbacoas, ir al cine con la cipota, ir a la iglesia, que él tenía un par y para eso las ocupaba.
       Continué sonriendo, hasta que NikySix me miró con su rostro compungido. Tiró su cerveza (el único elixir que apagaba su rabia). Su expresión pasó del pesar a la furia. Vi sus pantalones rotos, sus botas de sindicalista y sobre todo su camisa sin mangas con el serigrafeado de la banda Deicide (curiosamente, un rato atrás, había cantado Todo cambia casi con la misma entonación de Mercedes Sosa). Recordé además cuando lo conocí haciendo kayak en el río Cangrejal, miré su tattoo y le pregunté si acaso se trataba de su mamá.
       No. Es Mercedes Sosa, cuando estaba joven respondió. Mi nombre es NikySix, hermano, aspirante a diputado por el partido Milpa en la casilla 120 continuó, estrechándome la mano.
       Lo miré de nuevo. Noté también como se tranquilizaba, respirando estrepitosamente.
       Soy un lobo de la legión ardiente, dijo, viéndome, y luego ambos nos cagamos de la risa.
       Antes de la redada policial, MadMix aguardaba su turno para cantar su rola Ya no puedo, y cuando la canción comenzó a sonar, un policía chaparro apagó el altoparlante. MadMix echó la mirada en el concreto. Recordé los días en los que MadMix cargaba su mágico parlante, las veces que lo corrieron por subir al máximo el volumen al dicho parlante.
       ¡No entendés que ya tenemos música aquí, pendejo! le gritaban.
       Recordé también cuando se rifó a los golpes con el ApacheBoy, solo por cantar la rola Light my fire. MadMix siempre le decía al ApacheBoy que su inglés era una mierda, y por eso sus gustos musicales eran gusto de lumpones.
       En realidad, desde que al bar añadieron el karaoke, todo se volvió un vergueo. Incluso había un grupo coreográfico. Las chicas discutían porque no querían soltar el mic y los poetas nada más querían declamar. Víctor, el bartender, tenía que lidiar con ellos e inclusive discutir hasta sacarlos de ahí. Definitivamente el bar se había convertido en los oscuros brazos de Teguxibalbá.
       Puta, mi imagen dijo NikySix, interrumpiendo mi raro delirio.
       Me traté de loco. Además, gracias al silencio y la inmovilidad de las personas, miré por primera vez la pintura de Rullier, colgada frente a mí. Era cómica. El anaranjado siempre me produjo cosquilleos; como sentir los rayos del sol.
       Hoy si vamos al bote, me dije, luego de ver el cuadro, pero al menos al tercer día de fiesta. Además, continué diciéndome, solo así nos pueden detener. Y en eso estaba, cavilando, cuando de pronto, sin saber por qué, recordé de golpe la muerte del tío de MalabaresBoy en aquella suite de lujo de un hotel céntrico famoso. Murió a las 9:00 AM. Al principio pensamos que dormía (en drogas el tiempo se va fast motion), así que lo dejamos en paz. Poco después comprendimos que había muerto. Mierda, me dije, lo recuerdo, el tío había muerto como deseamos morir nosotros, de sobredosis. Por eso no estábamos tristes, sino celosos. ApacheBoy miró hacia la ventana, se quitó su habitual gorra John Deer, puso su delgaducha mano en la espalada del muerto y dijo:
       Buena onda era el Oldino. ¿Saben qué me gustaba de Oldino? Siempre fue parejo con nosotros, no era gallina vieja.
       ¿Qué putas es eso de “Gallina vieja”? le pregunté.
       ¿Qué pedos con vos? Se nota que sos un princeso dijo, luego tomó un sorbo de su cerveza y vi cómo botaba el líquido por la comisura. ¿Nunca te dijo tu abuela “Gallina vieja”? continuó.
       No.
       El dicho se refiere a las personas que comen, cagan, duermen, y no ponen nada continuó, como todo un experto en frases de gerontología.
       Así era el humor del ApacheBoy. Nosotros nos sumergíamos en sus hogueras toxicas, en sus rituales lencas y fúnebres, teóricamente heredados por sus ancestros. Cuando el ApacheBoy andaba empanterado se creía un chamán lenca, y se sabía sus cositas, como por ejemplo: Ana molshilaga hengun?, que según él significa “¿Has oído la orden?” o Ama, que significa “Maíz”. En ocasiones decía, “Papaíto, soy la reencarnación de Lempira”, y en otras aseguraba que su destino era ser estrella porno.
       El Oldino era nuestro UnkleDespije. Siempre nos trató MeraV. Nos hizo prometer que si moría, nosotros esnifaríamos sus cenizas, como Keith Richard hizo con su padre; pero el ApacheBoy nunca supo a qué se refería, así que pensó que teníamos que esnifar las últimas cenizas del cigarrillo que se fumó Oldino, y así lo hizo.
       Puta, loco, guácala con esto.
       Con el cadáver de Oldino, ahí, en el sofá, seguimos la farra. Entonces escuché al ApacheBoy, con el teléfono en la oreja, ordenar cordero a la teriyaki, puré de papas, crepas, salad con maíz, vino y agua mineral.
       Comer ya pasó de moda, como dormir le dije.
       ¿Ves? Por eso Oldino se nos fue. Hay que comer, estar en forma. Yo hasta salgo a correr, y a diario me unto ketoconazol en el mazacuate, para evitar cualquier hongo.
       Luego del festín, llamamos a la policía y a la mujer de Oldino. La cosa no pasó a más. Murió por sobredosis y su cuerpo era la prueba. Su mujer, ahora viuda, dijo a los oficiales que nosotros no teníamos nada que ver en el asunto, que Oldino ya había sufrido por excesos de droga.
       En fin. Ahí estaba NikySix, encabronado.
       ¿Para qué putas me llamaste? me dijo. Mierda, mi imagen, mi imagen. Esto va a manchar mi currículo como aspirante a diputado.
       Y hasta te cortaste el cabello le dije, sonriente.
       Bueno pues, todos contra la pared, con sus documentos en la mano expresó el oficial, esta vez con la voz ronca.
        Fick dich, oficial, fick dich grité.
       A MadMix fue al primero que registraron.
       ¡Ya no puedo, Señor Jesús, ya no puedo! exclamaba, entonces comprendí que no todos somos tipos anárquicos y libertinos.
       De los siete solo dos cargaban con su identidad. PanzerBoy siempre cargaba una fotocopia de su ID en un papel bond, pero esa misma tarde se la ofreció a PelónBoy para armar un porro de marihuana. ApacheBoy la dejó tirada en el baño del apartamento de EvilBoy, éste, tenía la suya empeñada en Glen’s. Leo, por otro lado, desde el golpe de estado sintió que este no era más su país, así que la quemó. La mía estaba quebrada y gastada, era más como un separador de páginas. Solo NikySix y MadMix eran legítimos ciudadanos de la patria, los demás: espectros y fantasmas.
       Entonces MadMix se derrumbó. Uno de los policías preguntó qué pasaba (lo que no sabían era que ese era solo un truco de MadMix para librarse de sus garras).
       Parlante sin batería expresó apenas MadMix.
       Me pregunté qué andarían buscando, ya que además de policías, había militares. Miré al ApacheBoy, que me hacía señas con el rostro. No entendía nada, hasta que lo recordé: ApacheBoy cargaba 4 mil lempiras en cocaína ocultos en el calcetín.
       Me asaltaron, perdí todo decía el ApacheBoy, sollozando. No está aquí el oficial Funes, ¿lo conoce? prosiguió, cada vez más lastimero.
       Entonces se ganó un buen toletazo.
       No me lastime, oficial, estoy enfermo, acabo de vencer el cáncer.
       A vos ya te pintamos. Cerrá el pico dijo el militar encapuchado.
       ¿Dónde nos van a llevar? continuó el ApacheBoy, casi llorando.
¿A qué posta nos llevan?.
       Nos registraron a todos. Por suerte no revisaron los zapatos del ApacheBoy. A quien sí le encontraron una manopla y una navaja fue a Leo. Inmediatamente lo acusaron de terrorismo callejero.
       Es para defensa personal alegó Leo.
       Compa, soy candidato a diputado, mire, aquí está la prueba dijo NikySix, mostrando varios minicalendarios.
       Casilla 120. Bonito número te tocó dijo uno de los militares, quizá el más sereno.
       Escuchamos otro motor de patrulla estacionándose. Un policía sacó el bastón oficial de las selfies, para así evidenciar que la operación Zope Fantasma era todo un éxito.
       No se lleven a Leo, es mi primo dije a los oficiales.
       Terrorismo callejero. Armas prohibidas respondieron.
       Nambe, oficial, por eso no se lo pueden llevar, ya dijo que son para defensa propia expresé.
       No dijeron más. Se quedaron en silencio hasta que uno de ellos expresó que la noche estaba harto aburrida, bostezando.
       Allá en la Villa Olímpica hay un concierto de reguetón añadió otro oficial, como tratando de arrastrar el dialogo hacia otro lado. Qué música más mierda.
       Entonces NikySix se envergó. Pasó de su color habitual a un rojo profundo. Evidenció sus bíceps, señaló al oficial y gritó:
       ¡Eso es discriminación! ¡No puede decir que esa música es mala! ¡Cada quien con sus gustos! ¡Es contra la libre expresión!
       Entonces lo sometieron contra la pared y lo enchacharon.
       Tiene razón mi alero, oficial dijo el ApacheBoy.
       Enchachá también a este hijueputa, que no puede tener el pico cerrado gritó el oficial.
       Puta, en este país de mierda ya no se puede ni mear añadió ApacheBoy. No te preocupés me dijo, con las manos extendidas como pastor evangélico Yo le hago barra a NikySix.
       Entonces el NikySix me observó, rabioso, y me dijo:
       Soy el diputado de la Milpa, un lobo de la legión ardiente.
       Solo NikySix iba esposado. Al ApacheBoy le quedaban flojos los grilletes (sé que se sintió por un instante como un gran capo colombiano). A nadie más se llevaron. Uno de los policías, antes de salir, volvió a subir el volumen al altoparlante. Comenzó a sonar aquella famosa rola, Bad boys! bad boys!  Whatcha gonna do, whatcha gonna do when they come for you…

       Sonreí. Miré a Leo, los policías olvidaron por completo que portaba armas ilegales. A lo lejos MadMix conectaba su parlante al panel de energía. Encendió un cigarrillo y me observó, alegre. Parecía un cohete de feria. Luego tomó el micrófono y cantó su rolita, sintiéndose todo un  Robert Smith.

martes, 31 de enero de 2017

Last stop

Last stop

“You had said that I was like one of your heroes!”
I shouted to her after the debark.
She yelled “I´m going to leave you!” and my mate began to puke.
Short hair, dark eyes… “I´m not going to be your ‘latingod’ anymore, fucken slut…”
“Stupid bastard!” she screamed.
“You dirty whore!” I yelled
After the fight, the cops came
And she cries to them
“Bollocks! Don’t take my man!”
“Don´t take my sweet babe!”

“Handcuffed, I´m leaving handcuffed, fuck love…” I thought
and shout out “I´m the hero, that you adored… that loser!”
“That escapes, from the seventh avenue of your dirty punk... of  your dirty punk!”


Dar K. Barahona

¡ Evoke!

   ¡ Evoke!
Evoke!
The figure of the other from within men
more solitary.

But free love together with happy sex
have no union,
you are a succubus,
of a man who is a model for the devil.
Your underwear lying over love´s knee
is a slogan,
for a cum shot

Dar K. Barahona

lunes, 14 de noviembre de 2016

#undiosunderground



I was looking for some action But all I found was cigarettes and alcohol. 
You might as well do the white line Cos when it comes on top..
 You gotta make it happen!
 Oasis, “Cigarretes & Alcohol”

Llegamos. Entramos por la parte trasera del hotel; queríamos evitar los fastidiosos flashes. Ellos —los paparazzi— querían estar al tanto de todo. Al principio era pijudo, pero después se convierte en un dolor de güevos. Nada de normalidad en ciertos lugares, nada de perder el control. ¡Por la gran puta! ¡Soy un humano! ¡Odio toda esa mierda de socialite celebrity! Observé la piscina. En una de las estancias celebraban una boda. Jolgorio y elegancia. Entonces una chica me llamó por mi nombre. Me volteé, miré su sexi vestido, con detalles de transparencia y encajes, abierto hasta las rodillas. La saludé; aunque honestamente no la recordaba. -Te acordás de mí-, preguntó, nerviosa. Instintivamente ArtikBoy se me acercó igual que un asesino y susurró -Es Silvia-. ¡Ah! Silvia, dije, entonces ella se marchó, dejándome la imagen de su cabellera negra y sus zapatos de estampado animal. Puede que la marca fuese Yves Saint Laurent. -Andabas pedo cuando la conociste-, dijo ArtikBoy, muy serio. -Sino vas a cumplir, no prometás. Hay que ser parejos en esta vida-. Ni idea, expresé, y empujé la puerta estilo victoriano que siempre me hizo recordar las tabernas irlandesas, exactamente The Stag’s Head, así como también pensé que mi vida además de loca, era compleja. Caminamos hacia la barra. Recordé la vez en que ArtikBoy ganó en la royal flush. Qué día más loco, me dije. ArtikBoy llevaba puestas sus botas Dr. Martens de nueve pulgadas y su camisa Beautiful War. Sonreía mientras encendía un cigarrillo, sintiéndose quizá un bad boy de los años 60. El bar del hotel, llamado La Bohème, estaba abarrotado. La tenue luz hacía en mí funciones terapéuticas. De repente me sobresalté al ver a Reina, que desde un rincón nos miraba sonriendo. Era la única persona que nos conocía y muy bien. Rápidamente me tranquilicé. ArtikBoy se adelantó, pero no sin antes decir con su voz chillona que buscáramos nuestra mesa. El bossa nova me alegraba, especialmente el cover de Oasis, I was looking for some action but all i found was cigarettes and alcohol. La chica que cantaba lo hacía muy bien, lástima que su collar tenía un diseño barato, era estilo caja de zorro y no armonizaba con sus aretes  redondos, no le daba profundidad a la parte inferior de la barbilla; no obstante, lucía un tanto hermosa, su peinado me hacía recordar las películas porno de Anita Blonde.
Recordé a ciertos huéspedes, jóvenes como yo. Sus costumbres, por ejemplo creerse superiores, su tacañería al ir de compras, sus viajes placenteros o por mero negocio. ArtikBoy siempre decía que los huéspedes, precisamente los alemanes, eran pijas de tacaños, también que deseaba que las alemanas gastaran todo su dinero en él, en una gran aventura, sumergidos en tóxicos y rituales de sex simbol tropical, que algunos argentinos eran unos culeros fresones, que caminaban en chancletas y sin ningún centavo; pero que pasaba por alto sus miserias solo porque era full hincha del Independiente de Avellaneda. Definitivamente, en cuanto a huéspedes, ArtikBoy estaba al tanto de todos los pormenores, pero sus favoritos siempre fueron los gringos, canadienses y británicos, porque les valía derrochar sus dólares y libras esterlinas en todo tipo de drogas. Ante ellos y bajo esas circunstancias, Ángel ArtikBoy era un sol tropical, pero frente a los meseros hondureños era un junkie tedioso e insoportable, “Mi kawama está caliente, pendejo”, “¡Mirá este trago, echále más hielo, por la gran puta!”, decía con frecuencia.
Un día conoció a una milf británica en el bar del hotel. Se ofreció a darle un tour por Tegucigalpa. Me relató que primero fueron a los bares más cercanos, que a petición de ella bebieron unos tragos llamados Semen del Diablo, y que entonces, poco después y de repente, el mazacuate se le paró. Ella pidió otra ronda, y después de ver el bulto en su pantalón, le sugirió que fuesen a otra parte. -Fuck, esa maje es el Diablo-, señaló, luego me contó que para que la rubia supiera que él era un tipo parejo y responsable le dijo que fueran al baño a echarse la criatura. -¿Cómo? ¿Criatura?-, dijo la rubia, contrariada. Entonces ArtikBoy comenzó a hacer muecas, como si estuviese esnifando, moviendo efusivamente las nasales. Aclarada la duda, fueron al baño y esnifaron. Después comenzaron a salirse de sus ropas y cogieron como animales. ArtikBoy me dijo que se sintió como un pornstar. Poco después se fueron a otro bar e hicieron lo mismo, luego a otro y a otro, hasta que la pasión fue disminuyendo porque el animal se estaba disipando. -Hay que ajustar más-, le dijo sin disimulos a la británica, entonces, después de hacer números en su cabeza, salió como todo un gigoló en busca de su divinidad. La británica, desvencijada, esperó a ArtikBoy en una cancha de básquet, precisamente en uno de los barrios más peligrosos de Tegucigalpa. -Mirá loco, ya en la madrugada la rubia me aclaró que cuando dije “criatura”, pensó que todo se trataba de un rito sexual, creyó que yo  era una especie de chamán-, me dijo, concluyendo entre sonrisas su relato. A mí, ahora, no me gusta casi nada pensar en lo que hacía, pensar en todas las personas que he conocido a lo largo de mi vida. Me aburre narrar mis historias a tipos que no saben quién putas soy.

Comencé a carcajearme como un maniático, luego enmudecí. Miré el collar de ArtikBoy, el tótem de jaguar maya. Le hacía ver exótico. Las extranjeras lo miraban con minuciosidad y decían ¡Wow! Entonces lo recordé muy bien, él me introdujo a los The Stone Roses, The Smiths, Joy Divison y New Order. Siempre me hablaba, además, de su lugar favorito en Manchester, de un antro llamado The Hacienda. Nos hicimos amigos muy rápido. Un día decidimos visitar Roa y exactamente una noche antes de partir, ArtikBoy ganó en la royal flush seis mil dólares. Así alzamos el vuelo. Uff, andábamos locos de tanta criatura. Defecábamos y lo hacíamos esnifando, comíamos y lo hacíamos esnifando; fueron días en los que nuestros latidos del corazón nos salían del pecho como relámpagos. Fuimos a Paya Beach, un resort nudista. Nunca había visto a ArtikBoy tan cagado como ese día, me recordó con su expresión el rostro de los tipos que están a punto de morir asesinados. Pensé también que quizá tenía una verga de cicatriz, o tal vez un solo güevo o más posiblemente, como decía una de sus leyendas urbanas: era hermafrodita. 
-Loco, ¿cómo vas a andar con el mazacuate de fuera?, loco, por la gran puta ¿y si se me para?, me va a dar pena loco-, decía el cabrón mientras se acomodaba el buzo de los Lakers de los años 90, regalo de su tío Pedro, su tío favorito. ArtikBoy siempre me hablaba de su tío Pedro, quien vivía en Los Ángeles. Me contaba repetidas veces muchas anécdotas, por ejemplo la vez que su tío Pedro llevaba el almuerzo entre su brazo y costillas cuando de repente un mulato enorme lo emboscó con su rottweiler, luego le arrebató el alimento, se lo tiró al perro y le dijo con “Don't eat the shit.” 
El tío Pedro le mandaba los gastos mensuales de lotería, diaria, casino y criatura. Era el culpable de que ArtikBoy fuera un adicto a los juegos de azar. En fin. Todos estábamos en pelota excepto ArtikBoy. Su buzo amarillo en combinación con su camisa blanca de mangas cortas, además del serigrafeado Cordero de Dios, le hacían lucir como un dealer del ghetto caribeño. Las chicas lo observaban, más que todo por el collar del jaguar maya. Según él, sus rasgos indígenas ante las extranjeras eran los más atractivos, y mucho más cuando se trata de una playa nudista. 
-Loco, mirá que buena está esa maje. Loco, puta, ¿Te fijás? Se te está parando el mazacuate
 ¡Loco! qué pija de mazacuate de negro…-, decía, expresándose con rotunda admiración...............
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