martes, 28 de noviembre de 2017

#soroche


jueves, 23 de noviembre de 2017

England vs Germany


martes, 26 de septiembre de 2017

“Take ´em all”


Hugo y su “take ´em all”

                     “Take ‘em all, take ‘em all
Put ‘em up against a wall and shoot ‘em
                  Short and tall, watch ‘em fall
                     Come on boys take ‘em all”            
                                                    Cock Sparrer

                                                                          1

En su “Moshpit” subterráneo, corre y se detiene, escucha el “riff” de la banda “Última Milpa” y eso lo hace delirar en recuerdos de peleas callejeras, de días de furia, de tiempo de injusticias, y sobre todo en el punk oi! oi! Sonríe porque recuerda que su chica le ha regalado ese disco tributo a Cock Sparrer, en ese instante ellos tocan el “cover” de su canción favorita.
Hugo está a punto de cantarla. Él mira seriamente a su público compuesto de jovenzuelos, abandonados, descuidados, drogos, descontrolados, y anarquistas, ellos gritan
 ¡Oi! ¡Oi!
Hugo baja sus tirantes, frunce el ceño y acerca el mic con su mano izquierda a su boca tóxica y  canta:
 “Take ‘em all, take ‘em all” y se mueve entre locura y lujuria, salta y grita, empuja y piensa “fuck them all”, piensa en los hooligans y en su mágica patineta, “TAKE ´EM ALL FUCKERS ARGH!”.
Recuerda  aquel día: Veinte oficiales de policías y varios militares, contra él solo, eso fue porque bajó sus pantalones y defecó enfrente del Congreso Nacional, enfrente de todo el mundo político. Ellos tenían una conferencia de prensa por la creación de un nuevo impuesto, eso a Hugo le molestaba, porque era más dinero, para más corrupción. Luego les gritó ¡mareros hijos de puta! Los oficiales y militares inmediatamente lo arrinconaron.
Peleó como un espartano, jugó provocativamente con las ametralladoras, y los rifles Fal y gritó: –¡Vaya papa dispará! –¡Vaya  jalá esa mierda!– Un toletazo lo dobló y cayó, lo tomaron y lo tiraron como un animal a la paila de la patrulla, directo a la cárcel. Esposado desde las manos hasta los pies, como si fuera un asesino en serie.
¡Cómo amo los vergueos! pensó –Esta tierra debe estar demasiado loca para sostenerme.
De repente se detiene y los recuerdos desaparecen por el “riff” de la guitarra, busca un cigarro, recoge una colilla, la enciende y vuelve al “moshpit”, piensa en todos los vergueos en los que ha estado, piensa en sus cicatrices, accidentes de auto, sus idas al estadio, los vergueos con los chepos,  y los reds, mira ahora con rabia al público y canta “Take´ em all fuckers”, y se pone en posición de pelea, cierra sus puños y comienza su ritual. Se sumerge en la batalla con el público. Ellos lo siguen entre coros, empujones y caricias. “Épico” piensa. A su mente vino la cicatriz de su antebrazo, fue el día en que la sierra circular, al chocar con el aluminio se disparó e impactó en su antebrazo y le hizo esa extraña cicatriz que lo hacía lucir como un “badboy”. Sonríe maliciosamente y empuja con furia, impacta con fuerza y canta con locura, recuerda la cicatriz de su cabeza, fue en el estadio con la barra rival. Tres envases de cerveza impactaron en su cabeza, en esos días la ambulancia del hospital público se había convertido en su limusina, y los doctores nunca le creían que tenía diecinueve años porque aparentaba de quince, luego piensa en su cinta favorita “The Believer”, siente un empujón, enseguida viene a su mente su pasatiempo favorito “el fútbol soñoliento” (un par de pills para volar y jugar) con sus compas, ¡bang! recuerda a su padre cuando le regaló su primera guitarra ¡bang! recuerda el tattoo del rostro de su madre que está en su bicep izquierdo ¡¡Argh!!! Hace una pausa estirando los brazos y luego empuja con furia, seguido de una lluvia de golpes, pero no deja de cantar;
“take´em all against the wall”.
Y alguien grita “¡Los chepos!”.  

–¡Me  vale verga! ¡me vale verga! canta y sigue –All those pigs... me vale verga– y trasmite una orgía de emociones que estimula al público. Hugo mira que los “chepos” se apoderan de todo y cortan el fluido eléctrico. Su concierto se cancela y él sigue cantando “Fuck them all”, “come on boys! Take ´em all”. –Vaya se acabó tu mierda– dice el oficial de más jerarquía. Hugo sale corriendo. Cinco oficiales salen detrás de él, Hugo anda ebrio, se cae y lo atrapan. –¿Por qué? ¡Ah! pregunta Hugo enojado, agitado y sudado. –Recibimos una denuncia, que aquí se estaban drogando, pués!– sentencia el oficial gordo. –¡Que hiedés!– Interrumpe con su voz de trueno el oficial que tiene mejor cuerpo, (Lo levanta). –¡Vas de nuevo a la cárcel! grita el oficial viejo. –Otra vez “Huguito”– murmulla el oficial más tranquilo y Hugo dice: –¿Sí y qué? ¡Fuck you!– y el oficial tranquilo carcajea –jejeje…. Y le dice cómicamente; –Manos (pone las esposas), pies (pone los grilletes).      –¡Perros hijos de putas!  Estoy chavalo y en un par de años los pondré patas arriba cerdos, productos terminados. –¡Pues, por lo menos unos meses te quedan de vida! dijo el oficial gordo y el otro con mayor rango le gritó con voz de trueno –¡Caminá!    
                                                                          2
–¡Hijos de puta!–, gritó y continuó, –Argh! a esos perros políticos, no les hacen nada, sólo a mí...        –¡Callate!– gritó el oficial de mayor rango, lo toletea, ese golpe impacta en la boca de Hugo, y lo hiere, la  sangre fluye y  los escupe.
–Juajuajuaja tengo Aids! hijos de puta. ¡Mueran! (él sabe que es mentira pero quiere ser el que domina la situación).
Los oficiales se calman, se limpian y murmuran –Nos jodió. Lo dejan tranquilo y avanzan por el pasillo, Hugo recuerda que cuando era niño su madre lo traía a la cárcel a ver a su padre, y que éste siempre le dijo “Fuck the system”, no en palabras pero si en sus acciones, su padre fue miembro de un escuadrón de la muerte de los ochenta. Él lo introdujo a los libros como “Las sociedades abiertas y sus enemigos” de Karl Popper,  también lo adoctrinó con  teorías de anarquía, comics, música punk y un patriotismo extremo. A pesar de que su padre era un ex militar, sabía que una gran batalla borraba miles de pequeñas batallas y sabía que su hijo, de la única manera que lo podría entender, era, por medio del caos. Abren la celda y Hugo entra por sí solo. Y se dice a si mismo: –¡sólo así entienden estos animales!– su sangre brota y comienza a saborearla, cierra los ojos y se acurruca y se dice “sabe a miel.” –¡Mira tu habitación de lujo está vacía pués! exclama el oficial gordo y su mirada se pierde a través de los barrotes, y recuerda aquel concierto que reunió mil personas, comenzó con “Himno a mi utopía”, seguido de “Maíz y machete” y terminó con “Ahora vamos contra la pobreza” –juajuajua– carcajeó y luego sonrió. Parpadeó sabiendo que actuaba, y pensó que ese día pudo haber fornicado a todas las chicas, pero no lo hizo por su Juana. –Sí Juana– dijo y pensó no tarda en venir, recordó que le compuso la rola “En una transfusión buscamos la evolución”, lo más curioso es que ella no era punk, si no que cristiana y buena chica. Pero a él no le importaba, ella le daba respiración a su caótica vida, carcajeó y dijo –Estoy loco.
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 Bollocks como dicen: los ingleses punks se exclamó, y se levantó del sucio concreto, pensando que era la bala que mató a Hitler, bajo sus tirantes, luego pensó que su existencia era extraña, sentía hambre, hambre por convertirse en un animal, no tenía miedo.  Carcajeó y frunció el ceño. Cerró los ojos, y escuchó el bombeo de su corazón, y sintió el “ riff” de sus latidos. Extrajo de uno de los compartimiento de sus botas un pitillo y lo encendió, lo aspiró en un zas, la sensación que más odiaba era el humo el cual hacía que sus ojos picaran, tosió, se puso relajado y  recordó cuando sus compas le decían que en esos estados parecía un lobito perdido, miró las paredes de la celda, verdes se dijo, su mente era una computadora que procesaba y diferenciaba los  nombres comunes y apodos desastrosos, cerró los ojos, sabia que venía la mejor parte del trip y comenzó a gritar –¡Sós un cabron! ¡vos sos un cerote más! y corrió de extremo a extremo, pateó y saltó; se imaginó que los chepos estaban a su merced, estaba solo en la celda, pero tenía un millón de cabrones en su mente. Los oficiales llegaron y le gritaron. –¡CALMATE LOCO PENDEJO! –¡Vení aquí hijo de puta! Los oficiales abrieron la celda y lo zarandearon salvajemente, Hugo conectó buenos golpes, que eran de consideración, hasta que el último toletazo lo desmayó.
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Soñó que andaba en su patineta favorita, era la que tenía impreso el nombre de Carl Sagan, hizo un flip-360,  luego se miró que llevaba una cerveza Imperial (kawama) en la mano, bajaba la cuesta Lempira, su cráneo brillaba, y su manga de tattoos brillaba tal como el bling bling de los reguetoneros. Un salto más al sol...el sol... uhu el viento rugiendo y entrando por sus pulmones, fluía su adrenalina, con su patineta era un tren bala, cuando había algo que le gustaba bajaba sus tirantes. Las chicas lo esperaban al final de la cuesta, pero fue Juana, la que lo hizo detener su patineta. Y vio como ella iluminaba su vida. Entraron al antro y ahí estaban sus pocos colegas. Tomó el mic. Sonrió de forma burlona y enseguida cantó al estilo de la Walter “Mosca” Velázquez* –Me da risa, como estos chepos me joden. Y a los que son. ¡Verdaderos hijos de puta! ¡Ni un vergazo de los míos! ¡Les meten! Como me gustaría.
 ¡Tenerlos aquí en mi celda con mi maldita anarquía! Aquí en mi celda... En mi celda tengo fantasías sobre volarte tus tejas.
Sintió el calor y se despertó atolondradamente, y pensó “que hiede aquí” “Mierda no tengo un mierdoso lápiz” y frunció el ceño recordando el estribillo de la canción –¡¡Argh fuck!! Gritó y exclamó –¡¡Por la gran puta!! Luego miró hacia los barrotes, sonrió porque se imagino que ya habían pasado las veinticuatro horas y era tiempo de que lo soltaran.

domingo, 9 de julio de 2017

Thank you my god!!

Thank you my god!!
“Pour la flamme que tu allumes 
 Au creux d’un lit pauvre ou rupin 
 Pour le plaisir qui s’y consomme
 Dans la toile ou dans le satin 
 Pour les enfants que tu ranimes
 Au fond des dortoirs chérubins 
 Pour leurs pétales anonymes 
 Comme la rose du matin” 
 –Leo Ferrer
A  J.T.      
Le pusimos la fecha de vencimiento a este ensamblaje, a este ensamblaje que es un monstruo que se asoma por la superficie de esta sociedad, no se sabe que pasará, pero los sueños fueron succionados por los mismos sabores y programas de TV. Eso fue lo que escuchó decirle y Camilla se despertó sudando. Enseguida vio que él no estaba, se levantó y fue en busca de su caballero. Y finalmente lo encontró y se alegró. Me recuerdas como tú “ special needs” verdad– dijo luego entró a su coche y se marchó y  como souvenir el caballero le dejó su aroma, que penetraba en sus fosas nasales como un deleite peligroso y también le dejo  la imagen de su camisa fucsia Brooks Brother. Ella quedó en su “London dream” diciendo
–¡Mierda, todo es una mierda– Comenzó a caminar. Por su cabeza pasaban miles de ideas, miles de formas para regresar a su país, pero que diría a sus amigas regresar como fracasada, pero él ya se lo había dicho, ya tenía su ensamblaje y su fecha de vencimiento... Ni mierda se dijo, limpió sus lágrimas y continuó. Soy un fracaso de mujer, que asco. Llegó a su apartamento sintiéndose descuidada y no sabía porque pensaba en colores sepias, recordó a su caballero,  pensó que en su gran lapso de tiempo libre,   no hacía nada, ni estudiaba, solo pasaba en tanga, borracha, autoengañada y en internet. –Pobres de mis padres– se dijo, –me mandan la plata y yo me la gasto en un día, siempre he sido una loser... tengo todo para triunfar y soy una loser...... Ella trabajaba en la embajada que su país tenía asignada en Londres, solo había hecho un año en la universidad y trabajaba de asesora comercial. Realmente en su país mucha gente estaba sorprendida de su asignación, ya que ella lo que menos era, era ser diplomática, gracias a un favor político, su padre la puso ahí. Camila comenzó a llorar porque realmente estaba sola, porque realmente el desencanto había cumplido su misión... Solo era eso, un desencanto infiltrado por su nueva desolación. Pero como siempre pasaba, eran solo ataques de melancolía. Y recordó que trabajaba de modelo exótica, pero ese dinero que ganaba se  lo gastaba en un tirón y se dijo;  –dentro de unas horas tengo que ir a trabajar.     
*****
–Bestia humana– dijo la eslovena.
–Mein teil– sentenció la espigada alemana
Y las americanas eran placebos que sólo decían que KU33 N. Y. era better!
Los modelos caminaban, fruncían el ceño, no sonreían. Escuchabas la música fría y ácida; el caballero, le había dicho que en el Este de Europa habían mujeres guapas, porque Hitler había hecho sus experimentos ahí y que algunas de estas se excitaban viendo amputaciones.
Y todas gritaron –¡Denn du bist was du isst!
–...und ihr wisst was es ist.....
Los flashes en las retinas hicieron ver la sombra del monstruo que poco a poco se asomaba, y la voz de él se escuchaba potente mientras avanzaba por la pasarela, le decía –“la fecha de vencimiento a este ensamblaje”–,  él tenía razón y vio su imagen en segundos, medio sonrió, luego frunció el ceño y cuando iba a dar la vuelta abrió sus piernas e hizo un gesto obsceno y avanzó seriamente. No quería ir al afterparty, quería descansar y leer algo del “master bucher” y de las tendencias injertadas del minimalismo. Así que tomó un taxi. Sentía que era otra ya, entró a su habitación, el olor del curry de su vecino le enojaba mucho, era un hindú gordo y feo. Se quitó su red  Burberry Tailored Heritage jacket, luego se despojo de su  ropa interior y la tiró al basurero, entró al baño, orinó y observó la pintura de Egon Schiele (era una imitación), luego tomó su dildo, el dildo que el caballero le había dado, comenzó a acariciarse y a pensar en él, recordó la manera en la que él le practicaba el “Bondage”, realmente el caballero la introdujo a eso, le gustaba la forma como la calentaba al pegarle con el látigo,  como le ponía el flogg de caballo en su “ass”, y cuando le gritaba kiss the floor! Cerró los ojos e imaginó sus ojos azules, cuando la follaba con el dildo metido en su “orto” siempre le decía ¡Cause I want u too! No podía dormir, su roommate fornicaba y gritaba, sabía que estaba enamorado, escuchaban “when personality is scar tissue, we travel south (Interpol)”. Se desesperó, quería encontrar a algún extraño y fornicar. Se levantó, se puso su trench coat y se marchó.
****
Caminó hacia el cajero, notó que sus papis, ya le habían mandado la transferencia y sonrió perversamente. Tomó el tren rumbo al London underground, miraba su rostro en el reflejo de las ventanas y lo vio pasar rápidamente por su mente, pero su sombra se quedó por más tiempo, tuvo miedo, se levantó y entró al baño, tomó  dos pills exactamente, dos Rivotril, enseguida sintió la alegría, pensó que su caballero se parecía a la estatua de Napoleón, esa estatua de mármol de Antonio Canova. Era el tren 7084, siempre lo mismo, tipos esperando la siguiente estación, la voz por el altoparlante robotizada y aburrida la desesperaban. Su handy comenzó a sonar, era Beatriz y le dijo
–Más cócteles.
–Más blow (cocaine).                             
    –Más X(extasis). Y decidió llamar al caballero. El contestó, I can´t dear, you are so fuck up! you need a priest y continuó: –Dile a tu amiga que rece y lo veras en su superficie. Luego colgó y ella se enojó. Tomó más, inhaló más “blow” y ella sonrió y le dijo a Beatriz: –Reza. Y ella en juego comenzó a rezar.
–Give us each day our daily bread, and forgive us our sins, for we ourselves forgive everyone who is in debt with us. And lead us not into temptation. Y Camila gritó y gritó, luego lloró, Beatriz calló aterrada y se persignó, mientras Camilla vio, la extraña presencia, sintio al monstruo, este murmura...
 –No callateEEEE! Volvió a gritar y lanzó un vaso hacia el suelo, luego tomó otro y lo lanzó al bar y comenzó a tirarse al suelo, todo el mundo pensaba que era una especie de Amy Winehouse, más fuck up y underground. Se desmayó.   
/!\
Abrió los ojos y observó a su amiga a su lado. Sin decir nada la comenzó a besar y ella se dejó llevar, la fornicó tal como el caballero la fornicaba, le puso el flogg de caballo en su “ass” y la golpeó con el látigo y a Beatriz le gustó y mientras gemía y pedía más, observó la ventana, por primera vez vio al monstruo y no tuvo miedo, sino una sensación de paz, –es bello–, se dijo, era ella en versión varón, tenía cachos y cola, Beatriz gemía y dejo de gemir y le preguntó.
–what´s wrong? y ella exclamó con una dulce sonrisa:

Thank you my satan!!





#boom


lunes, 12 de junio de 2017

"Poor Mercancia"




‘POOR’ MERCANCÍA.

“Hay quienes se consideran perfectos,  pero es sólo porque exigen menos de sí mismos”.  H.H.


¡Puta! ¡A qué putas vine aquí! El pleito comenzó cuando El Gordo defendió La Alianza y El Trigueño, sin dar el brazo a torcer, a JOH. El primero es de El Sur; el segundo, de Patuca, Olancho. Así que la cosa estaba heavy shit.       
 MmBoy trató de tranquilizarlos; pero apenas logró aquietar el alegato unos segundos; las botellas vacías volaban por doquier, estrellándose sobre el concreto. Decepcionado, MmBoy me miró, como si todo aquello fuera mi culpa, y con su cuerpo de almohada haciendo gestos me gritó: «¡Ayudá! ¡Por la gran puta!». Escuché el ceceo de El Gordo gritando 
«¡Te voy a azezinar!», así que pensé que la cosa era más grave de lo que aparentaba.
«¡Ayudá! ¡Por la gran puta!», gritó de nuevo MmBoy.     

El guacalaboy, como es su hábito, se fue a hurtadillas, como una balletista. Decidí entonces abrir mi coche, abrir la guantera y sacar el revolver, y ya cuando lo palpaba, pensé que no era la mejor idea, así que mejor giré la llave, encendí el auto, aceleré y me largué hacia el primer lugar donde pudiese comprar cervezas. Conducía lento, algo que me desagrada, y comencé a recordar mis días en el Festival de Cine de Basel, en Suiza; recordé la crisis existencial de aquel personaje anarquista de Alemania; recordé el puto Emden, la ciudad de Bremmen, Hamburgo, Berlín, Friburgo. Recordé mi último trabajo SJH. En ese pueblo había diez mil personas y cinco mil eran discapacitadas, y en medio del gentío, yo, el único latino, el pelo en la sopa, la mancha, así que la Polizei no dejaba de joderme. Solo a un loco como yo se habría ocurrido vivir en un pueblo así (incluso la Polizei me parecía tediosa y ridícula). Me detenían por cualquier cosa, incluso por bostezar. 
«Tienes que vestirte de otro modo. Ponte aretes, viste de naranja. Lo más llamativo posible, etcétera», decía mi jefa, cuando me quejaba con ella. Hasta que una noche me harté. Caminaba por la acera de las bikes, con mi amiga Eva. Eran las 11:45 de la noche. Debo reconocer que caminar a esa hora por ciertas zonas es prohibido, pero mucho más cargar un envase de Krombacher. Así que el coche policía se aparcó justo a mi lado y yo comencé a quejarme, incluso mi amiga se molestó. Horas después mi jefa llegó a la cárcel, pago una multa y me dijo en un tono nacionalsocialista: «Si no quieres respetar, vuelve a tu país. Actúas como si fueras el primogénito de un político corrupto».      
 Veo los árboles de acacias, los favoritos de Miti. Olvido todo. Esta sociedad está atestada de personas falsas. Los padres se hacen creer que sus hijos asisten a reuniones bonitas y perfumadas, en antros de champagne y cigarrillos eléctricos; pero qué va: se la llevan esnifando y fumando Stone. Malditos fantoches. Pero bueno. Los recuerdos continuaban allí, mientras avanzaba en el auto. Así que recordé el bello rostro de Eva (mi amiga que se la palabreo con la polizei), su forma de enviarme sexting. Sonrío al solo recordarla. De pronto recuerdo de nuevo a mi jefa, el día que me invitó a su casa para hablar sobre mis problemas. Me llevó a su jardín, vi el epitome de su lujosa mesa; no sé por qué pensé que los dorados escalopes a la milanesa y los rollos de carne rellenos de cebolla y tocino estaban puestos como trofeos de guerra. «Cambia. Vístete de naranja», continuaba diciéndome. Definitivamente era una milf full control. De fetiches raros. Quizá por ello siempre yacía forever alone. No inspiraba ni una pizca de ganas de besarla; imaginaba su forma de encarar el sexo: frívolo, tosco, controlador. Guácala con esa alemana, me dije, mientas tomaba el rollo de carne relleno de cebolla.  «Honduras: los millonarios habitualmente son políticos corruptos y líderes religiosos. Mente arcaica. La moda de los lujos. Es una pena. Lindo país tropical», añadió, mientras tomaba vino. Entonces me preguntó ruborizada: «¿No será que eres hijo de algún político corrupto?». Le respondí que no, orgullosamente. «Bueno, bienvenido», dijo, y noté que estaba ebria.
       Aparqué mi auto. ¿Por qué putas habría decidido llegar a la pulpería de los míticos vergueos, donde El Gordo y El Trigueño peleaban? Pensé en MmBoy. Un maldito religioso, político de pulpería y borracho junkie. Un vampiro energético, un tipo que solo viaja de su casa a la pulpe. ¿Qué pedos con toda esta gente? Recordé a mi compa Thiago, de Copacabana. Siempre me decía: «En las playas, no hay clases sociales. No te sientas el rey del buceo ni uses shorts gringos. Usa una sunga y muévete. Si te observan mal, eso es ganancia». Luego remató su discurso añadiendo: «Confusión y atraso, es la mina de oro del líder religioso y del típico político». Claro que en resumen plagiaba a Tony Montana; pero no importa, tenía razón.  Pensé de nuevo en mi jefa. Annika era su nombre. También pensé en Guacalaboy. Lo recordé huyendo del bacanal. Pero bueno. Cuando regresé de Londres en el aeropuerto estaban todos, con sus ideologías políticas echadas a un lado. El Sauroboy, El Guacalaboy,Tropicanaziboy, Nikky6,El ApacheBoy, SatanicBoy, Marijo, Regi, PanzerBoy y MmBoy. Este me abrazó y dijo, llenándome de saliva:      
  « I´am poor mercancía».

Volví en mí y dije 
                 Yo también 



Mmboy (Mario Mendoza boy)

Pic : Annika Reinfelden

Yuscáran en Santa Tecla


Mercado, Santa Tecla


Pupusera, Santa Tecla


jueves, 1 de junio de 2017

ALGO NATURAL Y VERDADERO SOBRE TEGUCIGALPA


Qué relajo mental. No puedo asimilar nada. Estoy sobrecargado. Miro la guapa y gibosa luna. ¿Qué diablos hago aquí? Tegucigalpa es una ciudad extraña. Está loca, risueña, iracunda, salvaje. Es tan realista. Es tan estrella porno. Es tan asesina en serie, tan sexi; siempre tropical. ¿Qué pensará Tegucigalpa de quienes fingen ser felices con una selfie, de aquellos artífices del derroche que se creen royalty? Aquí todos odian pensar en su kit, en cómo tienen amueblada su mente. Pero lo sé, todo es falso. Tienen miedo de pensar en sí mismos. Puros fantoches, como dice DiabolikBoy. Miro los cipreses, las palmeras,los árboles de acacias del parque La Leona. El maldito alcalde los quiere cortar para, según él, modernizarlo. Maldito imbécil. Bien lo repite mi maestro de Jiu-jitsu: «El alcalde es árabe. A los árabes les fascinan los desiertos». También presto atención al estacionamiento. Algunos autos se mueven en forma de vals, como si sonara Strauss. Por supuesto: dentro están follando. Recuerdo entonces las palabras de TropicalBoy: «En el futuro todo se volverá máquinas y prótesis». También recuerdo que luego de soltar dicha frase el cabrón eructó. TropicalBoy lleva un tattoo en la espalda, en alusión a los truenos; apenas se distingue, ya que es muy trigueño. También evoco a su regordeta mujer, coqueteándome. Qué pijeo. Sólo dopado, enculado y loco podés vivir tranquilo en esta ciudad, como dice Juana la loca.
 Pero, en fin. Alargo la vista hacia los arbustos. Miro a un gato muy parecido al mío, a Esleyer (sí, así, con “E” al principio). Se acerca hacia mí, luego desaparece. ¿Será que los gatos son algún GPS alienígena? No sé. La pendejada está para reírse. También miro a las hormigas llevando en sus lomos pequeñas hojas. Claro, estamos en mayo. Mes de lluvias, inmigración de aves, de cumpleaños de gente querida y respetable. ¡Mierda! ¡Aún hay un vergueo en mí! ¡¿Quién puede hacer arder en llamas todo lo que hay en mi cabeza?!
 —Loco, cayó el 14. Qué mierda— dice el ApacheBoy, atizando con su voz chillona el cagadal en mi cerebro. 
 —¡No tenés algo mejor que decirme!— le grito.
 —Loco, andás amarguchi. Sereno, papaíto—me dice, mientras saca de sus bolsillos los boletos de la Loto. —Mirá: tengo el 12, 10, 00, 01, 41, 96, 24 y 33, y ninguno es el mierdero 14. ¡Por la gran puta! ¡¿Lo compraste o no?!—, añade, encorvándose.
 —¡No!— le grito, con ánimo de estamparle un doble jab. 
 —¿Y a vos qué te pasa?— me pregunta, como retándome. 
 —Hay un pijeo en mi cabeza, ¡no podés entender esa mierda! 
 —Tranquilo ombe, ¿pensás que sólo vos vivís en esta milpa? Jodás. Esto es pijeado. Lo bueno es que nosotros somos parejos— dice, eso último mientras mostraba los dientes que la tía Juanita le mandó a enderezar. Miro sus ojos, sus rasgos indígenas. Definitivamente se parece a Lempira; miro también sus pupilas, su iris verde de nubes grises. Aún no sé cuál de sus ojos es el que tiene bueno. Luego pienso en todo lo que dicen de nosotros. Entonces el caradepija sonríe, como si supiera lo que pienso. Pero bueno, ni a él y mucho menos a mí nos interesa esa marabunta de cerotes sentimentales, llenos de doble moral. Grupillos aleluyas, borreguiles. Inseguros de mierda. De pronto siento que levito. Miro al ApacheBoy mientras asciendo: lleva un sombrero justo como el que usa Slash, de Guns and Roses. También lleva puesto un blazer rojo, ajustado a su torso y a su pantalón banco. ¿Será que el cabrón se vistió de domador? Además parece al director de un circo, quien anuncia los actos uno a uno. ¡Joder! ¡Veo a los trapecistas! Los payasos hacen piruetas en el aire, caen de pie y extienden los brazos. Los árboles aplauden y el ApacheBoy menea el sombrero como si fuese un torero. Veo además a TropicalBoy, vestido como Hitler, con una capa con la A de anarquía. «¡Punk forever!», grita. ¡Fuck! También aparece IzquierdaBoy, vestido como el Ché, con una capa de oro y en ella el logo de una mazorca. «¡Guácala el inglés», grita rabioso.
 ¡Joder, joder! También está ExiliadoBoy, con cientos de euros pegados como sanguijuelas a su cuerpo, escribiendo «¡Vamos Pueblo!» en su muro de Facebook, con el celular que lleva entre las manos, «El pueblo unido jamás será vencido», se comenta él mismo. DerechaBoy aparece vestido de mago. También observo a ReligiosoBoy, igualmente vestido de mago. Ambos hacen artilugios y visten la ciudad de pobreza. ¡Y qué decir de PanzerBoy, ZauroBoy, ambos vestidos de hombres bala flamencos! ¡Y Madmixxx, sí, también está el Madmixxx, asegurando que Jehová y el santísimo Jesús acaban de enviarle una solicitud de amistad en Facebook! Canta “Cordero de Dios” en una versión Black Metal, además. Todos son enanos, pequeños que comienzan a pelear de forma infantil y cómica cuando de pronto ¡Plucks! Dejé de levitar. Me quedé absorto, meneando la cabeza como un imbécil. Entonces recuerdo que tomé del té que nos envió el Kraut de Potsdam, Alemania. Tomé junto a Marie y el ApacheBoy, hacía ya un cuarto de hora. Ella, Marie, nos dio ride hasta el parque La Leona. Se despidió sonriendo y escupiendo «Fick dich, scheisse». Comencé a recordar a Kraut. Hace muchos años vivía en La Vega. Recordé su pésimo español, el día que el watchman de la zona, al verlo en calzoncillos comprando en pulpería, le dijo:
 —Hey, compa, se le salió la verga. 
 —Sí. Aquí es La Vega— agregó Kraut, y se marchó como si nada. 
 Reía como un lunático mientras recordaba todo aquello. Hasta que (por enésima vez) el ApacheBoy me interrumpió. 
 —¿Cómo es aquella frase, “no me toqués, que estoy lleno de culebritas”? 
 —Don´t touch me I´am full of snakes. La escribió J.K— le digo. 
 —Awebos. No me toqués, que estoy lleno de veneno. No le dimos más vueltas al asunto. —

MilpaBoy, nosotros somos fieles— continúa el ApacheBoy.
 —Es mejor así. Tener tres o cuatro mujeres es un dolor de güevos. Sobre todo por las redes sociales. No estoy tan loco. 
 —Yo tampoco— dice el ApacheBoy, sonriente. 
—Aunque estos hijos de puta dicen que somos un par de maricones, sólo por no mujerear; pero no entienden. Vos sabés que tengo un mazacuate monumental. Allá en San Matías sobre las piedras que hay en los bordes del río nos medíamos la verga con los primos— añade. 
 —¡¿Cómo?! Fuck! ¿De qué estás hablando?— le dije. 
 —Como que mirés iguanas en las piedras. Es una manera arcaica, lo sé, pero para mí es un orgullo medirme el mazacuate. Es la única cosa en la que gano a mis primos. Nuestros antepasados así lo hacían; íbamos al rio, por el pija de calor que hace ahí, me entendés, y sobre las piedras nos acurrucábamos y poníamos el fierro, con cuidadito. Vos sabés, un mal movimiento y se te destempla. Mi tío Juan, a veces, escogía la piedra según la posición del sol; él es el árbitro, además, y con un yeso marcaba el tamaño. Sonaba el silbato tres veces al corroborar quien era el ganador. Un día de estos te lo presento. Es buena onda. Él es el que tiene el mazacuate más grande, y se lo cuida, lo pone en remojo en sangre de culebra o de toro, no podemos competir con él, así que mejor se hizo árbitro. Se lo mide en luna llena, nueve meses después nace un nuevo ApacheBoy. 
 —¿Es en serio lo que contás?— pregunté, asustado.
 —Sí, vo. Antes era mi tío Pedro quien tenía el más enorme mazacuate, después mi primo Caralampio y luego yo; mi tío Pedro está en la USA y mi primo Caralampio es chuleta, entonces mi tío Juan dijo que Caralampio lo tiene de adorno, que así no cuenta, que es una deshonra. Dejé el asombro y comencé a carcajearme. Él y toda su familia están locos. 
 Miré cómo organizaba su cabello, cómo tomaba un sorbo de la cerveza, sus comisuras. Lo miré meditar y observar a cada tanto el boleto arrugado de La Loto; lo tiraba al suelo, lo recogía y se lamenta diciendo «¿Por qué, Dios mío?».
 —Parecemos pendejos esperando a DiabolikBoy, ese maje ya no vino— le digo.
 —Perate un ratito. Tal vez cae— me dice. 
 —No. Seguro se durmió. Estaba bien pedo— le dije, y comencé a caminar. 
 —¿Dónde vas?— preguntó. 
 —Quiero caminar y estar solo. Ya vuelvo— sentencié. 
 —Va a llover. No te vayás lejos papaito.
 —Perfecto. Quiero algo así. Algo natural. Avanzo mirando al cielo. Un relámpago raja la noche y luego se escucha el estruendo. 
 —Loco, no me dejés solo— me dice el ApacheBoy. 
 —Otro día hablamos— le expreso, contundente. Miro mis botas. Jamás he odiado mis pasos. Voy en mi ruta; sin embargo odio la tediosa rutina. Por ello los amigos que tengo. Juntos somos un circo. Bueno, en todo caso DiabolikBoy se durmió. La lluvia comienza a caer, y está bien. A fin de cuentas es lo único real y verdadero.



Pic. Sam Pistols

jueves, 4 de mayo de 2017

En misión "cristiana" a Slayer


En misión “cristiana” a Slayer
28 de abril 2017

Fue un buen viaje, un concierto brutal, mis respetos a los Cuzcatlecosboys, claro que observé  que estamos en pañales, para realizar ese tipo de eventos, lo único en lo que somos meraV ante los salvadoreños, según yo, es en el fútbol y las tortillas (son raras las tortillas de Sivar)  jejeje. Valió la pena los kilómetros devorados, el desvelo y el cansancio, no hubo ningún problema, ninguna queja. Desde que salimos de Teguz con el slogan misión cristiana, todo transcurrió en una camaradería y fraternidad, San Salvador y Santa Tecla nos trató de lo mejor.
El hotel en Santa Tecla y su host Nancy nos hizo mejor nuestra estadía, el YY (Yellow Yuscáran) fluyó y nos activó, las pupusas fue el alimento básico y sabroso, esta vez las cervezas Pilsners y las Brahvas estuvieron muy a tono, Nikky 6 y su gorra de la estrella roja, lo hacían ver que iba a un concierto de Silvio Rodríguez, pero eso a mí no me importa, ser poser, tropical nazi, antifa, gay, criminal, tropical comunista, me da igual, cada quien en su mundo, con tal que el respeto exista, estoy sereno. Me volví a encontrar con “el churro” habíamos ido juntos a Mayhem, y como siempre andaba su botella de ron.
Dreamlore abrió el concierto y palillo se lució, las canciones Worse Than The Worst & Silent Assassin fueron de mi agrado y demostraron porqué son una de las mejores bandas de Centroamérica.
            La noche transcurría, junto a  las Pilsners consumidas hubo unos minutos de silencio, ahí estábamos y éramos testigos de ver a Slayer por primera vez en Sivar y ellos aparecieron con su Repentless, el Araya con su semblante pausado, despreocupado y frío, la sacó del estadio, como dicen por ahí y la pasión del Kerry King la destiló con su energía, ya que nos contagió. Gary Holt y  Paul Bostaph con sus riff y percusiones, era un bombardeo  de furia, magnetismo y alegría, vale decir  que el escenario, con su juego de luces rojizas, azules y púrpuras, era imponente  genial y cumplen un papel determinante en el repertorio, el moshpit se convirtió en un ritual centroamericano, más nuestros gritos eran  subliminales y hechizantes, la tropa catracha se dejo llevar.
Una banda genial, nada de genuflexiones, nada de atribuciones musicales, meraV. Por una noche olvidamos todos los problemas que nos estresan y nos ponen a veces apáticos, depresivos, ansiosos y enojados, por primera vez no hablamos de la mercancía que tanto le gusta al político y al religioso “la pobreza”, íbamos a pasarla bien y lo hicimos.
Fue una noche de Black magic, por algo Slayer es una de las mejores bandas del thrash metal. Disciple, War ensemble, Dead skin mask, Seasons in the abyss y el ¡eh! ¡eh! ¡eh! ¡eh! del público era como una  alegoría infernal y no digamos cuando tocaron, Angel of death, South of heaven, Raining blood, que  fueron las rolas que nos llevaron a ese lugar que muchos queríamos estar “El intratable averno”
¡Gracias! dijo Tom Araya y se oyó su emoción muy sincera con expresiones corporales que exhibían un exceso de carisma; todos los hermanos centroamericanos la pasamos meraV, chapines, mucos, guanacos y catrachos unidos en un solo grito.
  
El viaje tuvo sus anécdotas, como el rótulo que tenía el slogan de misión cristiana, que según palabras de Paoli formaba parte del kit de supervivencia, en caso de que nos detuviera la policía. La estrategia era por si al momento de detenernos ellos pensaran “luchan para que Dios los acepte” o “son junkies y alcohólicos que andan en retiro espiritual, pobrecitos.”
            Paramos en el puente Cuscatlán y vimos el río Lempa. Cualquiera pensaría al vernos que nos estábamos bautizando, pero solo uno lo hizo (sarcasmo).  Nikky6 me comentó que ese puente en 1984 fue dinamitado por la FMLN y después se volvió a  reconstruir.
De nuevo en ruta, sobre la carretera panamericana, tomando un par de selfies, veo los recuerdos a través del display del cel, después ver hacia el horizonte y pensar “God hates us all”, sonrío y observo al Nikky6, y me dice “el próximo concierto es Testament”. Veo hacia la ventana y pienso que tengo una buena ruta que seguir  “el churro” me interrumpe pasándome el aguardiente “el chamaco” del cual tomo un sorbo, me río, pienso en mi Liet y mis gatos y que seguramente me esperan como si fuera un héroe de guerra.






domingo, 16 de abril de 2017

Wiki, wiki (¡Ah! ¡Ah!)

Wiki, wiki (¡Ah! ¡Ah!)
Wiki, wiki (¡Ajá!)
Wiki, wiki (haciendo)
 Wiki, wiki (¡No nos oye!)
 W & Y  #undiosunderground #darkbarahona

    Ahí estaba el alemán Bastian, al que apodé, Leo DiCaprio, por su tremendo parecido a ese actor. Se alegró mucho al verme. Llevaba puestos unos pantalones cortos de color fucsia. También miré a su séquito: las dos chicas de siempre y otros jóvenes alemanes.
 Le quité el sombrero de cuadrículas grises y me lo puse. El antro estaba lleno, además hedía a sudor, mota, aceite, bronceador, cigarro y alcohol. Todos bailaban. Los rastas gritaban ¡In Zion!, las gringas estaban enloquecidas. Avancé hasta la barra. Un tipo me saludó, quizá me conocía, dijo que era jugador de las reservas del Motagua. Yo me reía, le dije que era imposible ya que aparentaba más de treinta años. Entonces hizo quiebres de breakdance como todo un jovencito al son de la canción Wiki Wiki. En realidad era muy elástico.
 DiCaprio volvió por su sombreo y me preguntó si quería una cerveza. Entonces el tipo al que apodé Wiki se le aventó a DiCaprio diciendo que lo iba a matar por basura, pero me interpuse, alegando que no era norteamericano, sino alemán. «Este basura me robó  mota, Cris´py», dijo enrabiado.
Le pregunté a DiCaprio si era cierto, pero él no tenía ni la menor idea de lo que pasaba. Mirá, le dije a Wiki, la apariencia física de los gringos y alemanes cuando andás a pija es muy parecida.       DiCaprio se largó con el séquito a otra parte. ArtikBoy apareció diciéndome que lo dejara, que permitiera que lo matara a pija, que con el dinero de la gente no se juega. Este chavalo está equivocado, le aclaré, eso es todo. Pero ArtikBoy ya andaba en su pedo, se fue hasta donde el alemán y señalándole le dijo que con el dinero de la gente no se juega. Decidí bailar con Eugene. Diego y ArtikBoy se quedaron con el Wiki. Poco después salimos a comer baleadas, nos acompañaban el alemán y Cía. Estábamos comiendo cuando  Wiki apareció de nuevo, pero esta vez con una calibre 22. Resultó ser cierto. DiCaprio le había robado su mota. Yo pensaba que Honduras era, definitivamente, el lugar donde yacen las verdaderas ciudades de la furia. También imaginé el titular: Jugador de las reservas del Motagua mata a alemán. No lo permití. Los calmé. El alemán se disculpó y sacó un manojo de dólares de su billetera.  «Ni verga, aunque me pague me lo reviento», gritó Wiki.  Entonces me puse frente a él y le dije que no disparara. De pronto todos se involucraron.    
 «¡Ya calmate!», gritó ArtikBoy.  
  «Te vale verga va», dijo Wiki. Entonces Diego se metió.  «A mí la muerte me tiene miedo porque sabe de los cagadales que le voy a hacer en el más allá», le dijo a Wiki.
 Wiki, algo asustado, guardó la 22. Después comenzó a cagarse de la risa por la ocurrencia de Diego.  «La gente está muy loca», me dijo Eugene al oído. Yo, ceceando, le dije, What the fuck!. En fin, me dije, mañana es el festival. ...