domingo, 20 de mayo de 2018
Números infinitos
Números infinitos
One Is The Loneliest Number –
Three Dog Night
Estaba
parapléjico. Ya no quería ser ese old fantoche modelo de
pasarela superficial, las circunstancias me dieron un nuevo ser, ¡fuck, los
recuerdos!, fuck, son torturas, sobre todo esos recuerdos que para el mundo
moderno son bellos, como lucir como galán de cine, o como lucir como un campeón
del motocross, como lucir honesto y pulcro, como lucir como el yerno que toda
madre desea tener, como tener hardcore sex como una estrella porno usando una cómica beret, y
también como destruir corazones, e irse como una estrella fugaz. Era el árbol
genealógico que mis conocidos envidiaban. Estaba en modo de soledad con
desolación.
***
¿Recuerdas
que pagabas por estar solo?, pues tu vida era un festín, eras un inmenso Cthulhu
de placer y energía, ahora ninguno de aquellos te visita, solo comentan,
murmuran y ronronean con falso sentimentalismo.
Estás
sumergido en esto. A veces te sientes un monstruo en un pantano –o como una ascidia
en el fondo del mar–, te irrita no recordar ningún mal momento, ningún momento
que te hiciera sufrir, hasta ahora. No tienes la repuesta ni mucho menos la experiencia
para afrontar tus tormentas; de nada sirve recordar los arrabales de tu ciudad,
no te sirve recordar las chicas guapas, las milfs, tus amigos del “sí”
infinito, las horas intensas en el gym, tus viajes a la costa, tus motos de
Cross, te sientes tan solo azúcar fina para un anciano snob diabético,
un producto más de la happy bunch family. Nunca habías tenido un
enemigo de verdad.
Siempre
entras y sales por las habitaciones de tus recuerdos, juegas dados con tus
nervios, hasta aprendiste a fantasear y desear tu reflejo, al observarlo sobre
los espejos colgados en las paredes de tus neuronas, pero al buscar tus
piernas y tu brazo derecho te avergüenzas y dices: No hay nada que me
sorprenda, esto aburre.
Tenías
buena pinta, pero ahora… guácala. La vida da tantas sorpresas y por eso es
hermosa. Piensas en los genes, tu adn, en la biología, la música, las ascidias,
tus motos, en los arquetipos, en tu árbol genealógico, en las maldiciones, en
la historia, en la biblia, en el mar, en tu apellido, en tus títulos, en tu educación,
en tus novias, en tus locuras y en la velocidad; boom, te acuerdas de tu
fatal accidente...
1, 2, 3, dices y de inmediato aparece ese habitación
“sorpresa”, recuerdas el pánico que le tenías, pero lo supiste esconder por el
“slogan” de lo fácil en
abundancia, tienes suerte hoy, esa habitación solo pocos la saben
encontrar, ya que el mundo fast & light la sepulta con sus
golosinas.
Entras.
Está intacta y a la vez todo es nuevo, ves las mesas y los muebles cubiertos
con mantas que tienen números estampados: números primos y números naturales,
hueles hasta su antigüedad. Una extraña energía te estremece, te excitas,
piensas que tu paraplejia es solo un estado mental, y encuentras la ruta y un
porqué continuar. Sonríes y ves al fin un mal recuerdo, siempre hablaste de los
verdaderos enemigos, de encontrar uno para aprender de él y dices:
Sí, los números son infinitos y nunca los he
enfrentado, jajaja.
domingo, 13 de mayo de 2018
A tu salud en Londres
A tu
salud en Londres
Another secret for ya
I've been told if you want to make it in this game
You got to have the luck
You got to have the look
I've been told if you want to make it in this game
You got to have the luck
You got to have the look
"The Man Who Would Be
King" lyrics
The
Libertines
+
–¡No jodas, imbécil! –le grité.
Observo con sumo detalle todos sus
rasgos toltecas, su nariz aguileña, y sus ralas cejas, sus ojos achinados, sus
lentes de contacto de color azul. El imbécil me sonríe, veo el detalle de sus
chocoyos y pienso tiene razón este cabrón:
me bebí sus cervezas y me cogí a su querida, tengo que pagárselas. Y continué:
–Iré por tus Fosters –, Tracy se levanta
ebria y me pregunta
–¿Te llevo?
–No –le respondo a secas. Hago una pausa
y me excuso.
–Quédate, quiero caminar.
Salgo y la leve brisa cae sobre mi
rostro. Las diminutas gotas para mí son como arañitas haciéndome cosquillas, eso
espanta un poco mi inútil estrés. Veo los inmensos árboles, los considero mis
compas y seguido pienso ¿qué diablos hago
aquí?, mejor me hubiese quedado en Berlín.
¿Para qué llegué a Londres?, ¿por qué me
relacionaba con un ser tan iracundo, pendejo, aleluya, bipolar, junkie, sentimental,
triplemoral, volátil y egoísta?, casi todos los latinos somos nefastos. Había
estado contento, la hoodie fue un regalo sorpresa de Samy, estaba feliz, por
eso tomé la cerveza y no reparé en la sed que teníamos con Tracy, una hoodie
del West Ham United. No, no soy hooligan, eso siempre me lo cuestioné. Pero tengo mal carácter, soy
milpa híbrida boy, pero a veces metafóricamente me corto el mozote.
Pero en serio, este cabrón es un dolor
de huevos. Si corro 6 kilómetros, el cabrón dice que cuando él estaba flaco corría
15 y a quién le importa eso; si vamos al super me cuestiona por qué no gasto
igual que él, que por qué no tengo una
bike Trek como él, por qué solo bebo Guinness, alucineque de mierda. Después
comienza con sus lamentos hipocondriacos que le duele la espalda, que las
rodillas las tiene trituradas, en fin, mejor voy en busca de sus cervezas Fosters.
Cubro mi cabeza con la capucha de mi
hoodie, y pienso en Tracy. La verdad me gusta esa flaca, tiene pechos aplanados
y ojos que parecen dos lunas dibujadas en alta mar, pero es stripper y dealer, hace
buen lapdance, me lo hizo ahí mismo, mientras el mexicano dormía; el cabrón tuvo
doble turno, pero shh shh. ¡Qué puto enredo!, si Tracy se da cuenta que el
mexicano no es español, que es ilegal o que ni siquiera se llama Pablo, seguro
en una de sus rabietas llamaría a la oficina de inmigración y se lo jalan, ¡boom!
O si Pablo, que no recuerdo cómo se llama, se da cuenta que Tracy y yo tenemos
un affaire tóxico se arma una
hecatombe de la que yo seré el ganador, porque él sería deportado. Pero no soy así.
No es mi naturaleza, jejeje. Esa noche, Tracy me sugirió coquetamente después
de mi lectura maligna y punk, que escribiera sobre su vida sexual, pero después
atolondradamente cambió de tema. Me mencionó que al mexicano no se le para, obvio: mucho esnifa,
también me contó que se ponía a llorar como un niño por todos los vergueos que
pasó en la infancia, y que esa noche que salí del baño en toalla, comenzó su
fijación. No se había fijado en mí porque el mexicano le decía que era un ser
infernal, un hijodeputa, que amenazaba con asesinarlo y que una vez lo intenté
violar, jejeje, qué tácticas de culero para dizque seducir chicas. También dijo
que en una borrachera él le comentó que no era cierto lo que había dicho de mí,
y que se sentía mal desde entonces. Tracy comenzó a pensar que el mexicano era
gay y estaba enamorado de Dannyboy, que soy yo.
Avanzo, acelero mis pasos, me creo un
escritor maldito, porque las chicas aquí si saben que eres escritor te tratan
como royalty, eso es un plus, ¡puta!,
faltan 3 kilómetros para llegar al supermercado Morrison, pero en Tesco es más
barato, trato de ordenar mis pensamientos, estoy un poco ebrio. Tesco, me digo, pero está muy lejos; pienso en mi amigo el Eduar, puta, me hubiese
ido a Moscú con el mae ese, primero íbamos a Milán y después a ver a su cachorrito
a Lanzarote, luego a La Haya, pero por el puto trabajo no pude ir, ¡mierda!, grito y a mi mente viene el recuerdo cuando
fuimos a Camden Town con el mexicano, puta la pasamos de a verga, hasta se
palabreó con un polaco por defenderme, pero como siempre el cabrón diciéndome cuidado con la ropa que compras aquí, a
veces es cara y viene de Honduras, lo repitió casi todo el día, yo solo me
cuestionaba por qué siempre saboteaba los buenos momentos, qué tipo de Adn tiene
este mae y cómo fue su infancia, o qué arquetipos lo dominaban.
De repente, veo dos cajas de cervezas Fosters
a lo lejos, seguido noto a tres individuos en la estación del autobús, un
autobús que se tarda una hora para llegar a mi trabajo, el cual solo queda a 10
minutos. Recuerdo a mi jefa, la gorda nazi, cuando cayó hincada frente a mí, como
haciendo el simulacro que me daba un Bj o como haciéndole un tributo a algún
rey, ese fue un día hermoso en el Pub. La gorda nazi malcriada tuvo su payback,
el headchef siempre me decía el karma la joderá
todo el tiempo. Es una cunt, jejeje
. Al acercarme más, noto que son solos chicos, uno es flaco, la chica muy
hermosa de garbo elegante y sofisticado, me recuerda a Bailey Blue, y el otro chico
es chubby y desvencijado, escucho que hablan con el típico acento británico de Hertfordshire,
las palabras se tornan ininteligibles, y el flaco me grita:
–¿¡Qué putas piensas al vestir esa
hoodie en mi barrio!? –y agrega que me va golpear, que es del Watford City, qué
mierda, yo había olvidado ese detalle: la rivalidades de los encuentros de
fútbol entre el Watford y el West Ham
United, pero es más con el Luton town, fuck it, son adolescentes confundidos,
por la gran puta, estoy en zona de hooligans lights.
Y el otro, el chubby, se me acerca como
si yo fuese un hooligan rival, alza los puños, pero no me estreso, u cunt!, solo eso le entiendo, la chica
trata de calmar la tensión preguntándome:
–Are u right?!
El flaco corre hacia mí, brinca y simula
como si va boxear conmigo, el chubby grita cosas que no entiendo, es un slang, está varios metros atrás. Me quito
la capucha de mi hoodie, muestro el rostro, no tengo temor, alzo los puños, me
voy hacia donde están ellos, y éstos al ver mis rasgos latinos retroceden y dicen
en coro nerviosamente:
–No, no… mate* chicharito.
–Chapo... México cabrón –dice el flaco y
sigue:
–¿Quieres cerveza, mate?… –y veo las cajas
de Fosters, la chica me encanta.
Ella se acerca y me canta el coro de la canción
despacito. Hace una pausa y continúa que tiene fantasías con mexicanos y que el español
es un idioma hermoso, que le enseñe. Sonrío, y seguido me pongo serio, porque ahora
me hablan en un inglés entendible y pausado.
–¿Quieres cigarros? –pregunta aceleradamente
el regordete y continúa:
–Yo en mi casa tengo un machete –sonríe
y continúa –se… sería un honor pagarte para que me enseñes a usarlo.
¿Así? –le digo y pregunto con ojos
chispeantes:
¿Cuánto por las Fosters, la caja?
–Es tuya por chicharito –dice el flaco
sudando.
–Sí –interrumpe la chica y grita:
–¡Viva México!
Tomo la caja y me marcho. Y me cuestiono:
¿para qué explicarles de dónde soy cuando para ellos siempre serás un mexicanboy?, qué dolor de huevos. Luego
sonrío y pienso cerveza gratis, ahorré
unos 15 pounds, avanzo pero me cuestiono si la hoodie es hecha en mi país como
dijo el mexicano aquella vez en Camden Town, me desespero, pongo la caja de
cervezas en el suelo, dicen que la curiosidad mató al gato, así que me quito la
hoodie: made in Honduras dice la etiqueta, fuck.
¡Puta!, tiene razón ese cabrón. Tomo una
cerveza, la destapo y digo a tu salud
cabeza de verga, bebiéndomela de un trago.
*Mate: alero, amigo.
viernes, 4 de mayo de 2018
Oscuro refugio
Que las pesadillas no perturben mi sueño. Ni me
moleste el Poder de las Tinieblas.
«Himno
de vísperas»
Recuerdo muy bien ese día: estaba tirado sobre
un charco de agua, sentía la rara vegetación que suele posarse en el cieno; golpeado,
maloliente, ebrio y sin nada en mis bolsillos, y sobre todo nada porqué luchar
en mi vida. Al abrir los ojos, observé la luna en su cuarto menguante, alcé la
mano y la dibujé con el dedo índice, cada trazo me recordaba los pasos
desvencijados de mi vida. Pensé en Lovecraft y su celebridad casi nula, dije Abdul
como tributo a él, cerré los ojos y activé el gps de mi cerebro para buscar un
mantra que me sacara de ese angustioso abismo existencial. De pronto, me recorrió
una euforia al escuchar su voz decirme:
Vamos.
Levántate, y sentí el intenso viento mecer mi cabellera.
Abrí los ojos, su voz era sinfonía angelical,
sonreí, y me levanté del charco de donde estaba. Reconocí la voz, claro que sí,
era mi exmujer recién fallecida víctima del cáncer, fue un duro golpe de la
vida, muy joven para ambos, muy injusto, después de la lucha con esa enfermedad,
por fin se marchó a su santo descanso, el
mundo es una porquería, me solía decir. Tenía ideas estúpidas como volverme
terrorista, irme a Dar es-Salaam, pero no las pude realizar, ya que me volví un
libertino, mi barba y mi cabello largo ocultaron el hermoso ser que un día fui
y la bebida arrasó con todas mis ilusiones y porvenir. Me alejé del
sentimentalismo, especialmente de mis conocidos y me hundí en el fango de las
personas que tenían semejanzas a mi dolor; desaparecí, me volví un fantasma, a
veces recordaba cosas hermosas como cuando a mi querida le gustaba bucear en
aguas abiertas o hacer kayac en Punta Izopo, o tomar fotos después de la
lluvia… qué dolor. No hablaba para nada
de eso, tal vez balbuceé en alguna borrachera, pero nada más. Su voz siguió repitiéndome
“vamos, levántate”, era como si ella me invocaba en el más allá.
Oh liebling
¿dónde estás?, pregunté angustiado y luego grité: ¡Dónde estás! Sollocé, vi hacia el
charco y descubrí su hermoso rostro diamante sobre la luna.
Ahh,
qué será de mí, me dije y agregué: Solo esto me faltaba, un enemigo más para joder mi vida… la locura.
Me arrodillé, volví a cerrar los ojos y sentí el viento desabotonando mi mísera
camisa, mi interior percibió una extraña presencia energética, era agradable, la
imaginación me hizo creer que por fin ella venía por mí, sonreí y sólo pude
murmurar por fin seremos uno.
Entonces sentí una mano áspera sobre la frente,
alguien hablaba en una lengua que para mí era como si dijera las palabras al
revés, pensé, no sé por qué, es algún
antepasado de mi padre, quizás por el tono casi perfecto de entonar las
palabras.
Por
fin he muerto –susurré–, por
fin, he sido liberado de esta hondura y de este sufrimiento, pero me
sorprendí al escuchar esa amable voz exclamar en un modo poético:
Es
solo parte de la enseñanza del destino pasar por esto… mira qué bien, veo que
tienes buen karma, buena alquimia, entregaste todo por Eliz, estuviste ahí… tienes
una estirpe especial, tus hijos sí cambiarían el mundo.
¡Está loco! –repliqué–, no ve que solo soy un pobre alcohólico.
Jajaja,
eso es lo que te hacen creer… te volviste un juguete de la rabia, de las
tempestades de la debilidad… sigues vivo, como te digo, eres un buen tipo, ¿sabes?,
el mundo está arruinado por todos esos antepasados que obraron mal, y se les
maldijo con que sus descendientes mutarían el castigo, pero esta pobre gente no
entiende: vinieron a este mundo como reses casi muertas…
Hizo una pausa y el tono de su voz cambió a uno
más grave que me estremeció:
¿Eh?,
tú tienes algo inmaculado, levántate, déjame entrar en tu alma y te ayudaré a
componerla, ¿qué dices?
Qué
más da… estoy tirado en un charco de una avenida donde alguna vez fui una
estrella que irradiaba alegría… entre locura y lléveme…
Sonrió y, bajando el tono de su voz, dijo:
No soy
la locura, digamos que no eres apetecido por la locura, jeje… solo digamos eso…
Está
bien, entre… no tengo nada que perder ya, Ibbur.
No soy
un Ibbur… ni un Dybbuk… no eres un judío jeje.
Medité mucho sobre el asunto. La verdad yo
quería morir y reunirme con Eliz, mi vida sin ella no tenía un sentido. Recordé
los momentos de felicidad con ella, siempre fiel, siempre todo por ella,
siempre distante a las tentaciones, recordé también las incitaciones de las
chicas, obvio al final eran succubus, me tentaban con frases “eres un buen
novio”, “wow, es increíble cómo la quieres”, “¿te gustaría ir a cenar?”, frases
que iban disfrazadas por oscuros deseos, pero lo entiendo. Sabía que la raíz de
todo el mal de aquí o del mundo se basa en cosas que nuestros antepasados
hicieron, somos el producto de su avaricia, ignorancia y maldad.
Miré hacia el firmamento, sentí una lágrima
pasear por mi mejilla, y grité: Entre ya.
De súbito sentí una paz reconfortante, ya todo lo miraba desde una especie de
cabina, no sé por qué me recordó al cine. Era muy agradable y tenía un silencio
perfecto y sereno. Pensé “es Dios”, y entré en un letargo casi hipnótico, sentí
que me apagaron, o me apagaron mi cerebro. Dormí no sé por cuánto tiempo o por
cuántos años, décadas o milenios, pero sabía que había dormitado por mucho
tiempo, desde ese confort me vi por fuera, me miraba muy joven, por dentro solo
podía pensar que era un demonio o vampiro, ¡oh!, los sueños eran hermosos y
santurrones, digamos que todo iba bien hasta que Eliz aparecía en mis sueños.
Con aspecto lúgubre pasaba sobre mí y me recordaba cómo era yo después de
perderla, un ser tosco, misantrópico, borracho y oscuro, también me mostraba como
en un proyector cómo conocí aquella extraña presencia, y siempre que me
comunicaba con ella Eliz me gritaba: A lo
lejos, solo a lo lejos.
Ahora era un ser extraño, muy respetado y
admirado, tenía fortuna y las personas decían con alegría sabíamos que cambiarías, siempre fuiste muy inteligente.
Mi aspecto había cambiado y mi corazón estaba
modificado, pero sentía un demonio danzar y embriagarse sobre mi corazón, éste
se embriaga cuando las personas superficiales, salameras, mundanas y traicioneras,
me detenían por la calle a conversar, cuando tenían mi atención, en ese
instante todo cambiaba, a tal modo que me recordaba aquel tipo solitario y
hundido que fui. En esos estados en que mi corazón era abrigado por ese
demonio, eran pocas las cosas que tenían mi atención, sobre todo las personas de
buen corazón; era un programa diabólico, un frankestein, una especie de animal
espiritual y biomecánico, siempre le gustaba silbar y cantar, siempre lo hacía
en mis cumpleaños, y me decía de una forma burlona: la eternidad es aburrida e infernal, pobre iluso… y en ese instante
anhelaba volver a aquel charco, pero en esta dimensión o neurona donde habito
no existe el tiempo, ni los lamentos, ni las lágrimas, solo los recuerdos… Oh Eliz,
oh Eliz, ¡nunca imaginé que el diablo se había enamorado de mi ser!
jueves, 3 de mayo de 2018
#atododark
“Hay
quienes se consideran perfectos, pero es
sólo porque exigen menos de sí mismos”.
H.H.
miércoles, 2 de mayo de 2018
Atlixco
Atlixco
Como yo
conozco el mundo
y a cualquiera doy razón
hoy a todos les pregunto
si conocen mi nación.
y a cualquiera doy razón
hoy a todos les pregunto
si conocen mi nación.
R.M.
Sentía que mi plexo solar era un
abominable monstruo. El manjar hindú era sabroso, el pollo al Tandori era unos
de mis platos favoritos, también de la tripulación rusa. El Atlixco es un
carguero especialmente de coches Porshe, me dije e imaginé que el inmenso
Atlixco era temido en los océanos; seguro los océanos y los icebergs piensan
que el Atlixco es un juguete hermoso creado por el gran Poseidón. Enseguida alcé
la vista y noté a la crew, pensé que
el chef hindú les tenía miedo a los rusos, y tiene toda la razón: son fuertes, toscos,
sucios, locos y bravucones, me recordaban a los orcos de Tolkien, siempre el
chef me buscaba para que les dijera a los rusos que la comida estaba servida.
Se ponía muy nervioso, pero yo lo calmaba, y cuando el segundo capitán daba el
primer mordisco, y éste hacía ese extraño ceceo con la cabeza, entonces daba
una respuesta afirmativa y enseguida miraba a Yuri y decía sonriendo “haracho”
con un tono de niño snob y maldito. Todos sonreíamos, era prohibido el vodka,
pero siempre nos las arreglábamos.
Eugen era el único que no bebía. Y
algo raro, es que tiene una cicatriz profunda en su mentón, hecha con una
botella de vodka, él me contó que fue durante una pelea con dos marineros del
carguero Forest Eins. Él casi no
hablaba sobre el tema, y yo solo escuchaba, sin indagar ni juzgarlo, solo decía
que andaba borracho cerca del río Támesis, yendo para el Puerto del London Gateaway y que debido a eso no
bebe. Qué fuerte pelea debió ser para que un ruso quede traumatizado y no beba
más.
Ellos siempre bromeaban por tener nombre
británico. Alevsei, con su voz acelerada, me reclamaba porque mis padres no me
habían puesto un nombre tipo Hugo, por Hugo Chávez, luego Yuri interrumpía y me
decía Gonduras good, Puerto Cortés, good,
Amerika bleet, y yo le explicaba miles de veces Honduras queda en América, América no es USA.
Yuri sonría siempre y mostraba su
placa niquelada sobre sus dientes, no sé por qué pensaba que Yuri era un Prometeo
moderno. Habíamos zarpado de Emden Port, Alemania; Emden es un pueblito del
norte teutón. Los rusos cuando estaban en Alemania se volvían primitivos, tipo
hooligans, siempre eran discusiones y peleas, el pastor o el CEO, del Seemans Eins Mission Meike, siempre
me pedía ayuda, no los aguantaban, claro que siempre le decía sí porque la del
turno siempre era la hermosa kazajistaní, criada en el norte ruso, Nastia, quien siempre escuchaba tecno
ucraniano de Odessa. Ella siempre me decía, al calor del vodka, que yo tenía
alma rusa, y seguido agregaba, algún
antepasado fue algún buen militar diplomático, cómo puedes domar esas bestias
rusas. Seguro en tu patria se sienten orgullosos de ti, ¿no es así?
“Honduras, ¿eh? Ahí valgo verga,
ese sistema apuñala a los talentos por la espalda”, pensé y continúe en mi
limbo, en fin, siempre he sido un tipo que piensa que ver el pasado es una pérdida
de tiempo. Noté algo en Nastia, esa melancolía de extrañar algo que ocupas,
pero no sabes qué es, realmente que gustaba pasear con su inteligencia. Y le respondí:
Honduras es un hermoso caos, gracias a los políticos
de mierda… pero… de ahí, de ese caos, hago
una pausa y recuerdo la sonrisa de mi dulce madre y continúo no sé, alguien dijo que de los caos nacen
interesantes descubrimientos pero... sonrío.
Ella interrumpe con asombro:
Pero su Caribe es una perla que te relaja y te hace
mandar todo al carajo. Nastia sonríe, me
estampa un beso, me sonroja, intento poner mis labios como ventosas sobre los
suyos y entre sonrisas me dice no, ahí
no. Se levanta y yo me avergüenzo. La sigo, bajamos las gradas, la jalo y
la meto al toillet y la vuelvo a besar, ella accede, la acaricio y pienso que me
gusta su olor a invierno siberiano. Me empuja y dice:
Tú te vas, eres latino, he leído que son mujeriegos y fiesteros
y te vas, no escribes…no. Ella se marcha.
Avanzo hacia la habitación del pull, veo a los rusos y ucranianos jugar
y beber vodka, también observo al regordete Serbio Zafit toser y fumar y ver tv.
Zafit desde la mañana se sienta ahí, arma sus cigarros, tose, sonríe y fuma,
tiene una forma cómica corporal, como aquel gelatinoso verde el slimer de los Ghostbusters. Está loco —me
digo— pero no le hace daño a nadie.
Observo a Jacko, el cacatúa blanco
silba y jode haciendo ruidos exóticos, está encima de su jaula de lujo y canta: Fick dich!, Fick dich! Du vixer!Yuri sonreí y me dice que tuvo un antepasado que domaba
osos, miro su estatura, mide 2.2 metros, y dice con voz correosa tus antepasados seguros fueron emperadores
mayas. Bebe vodka Boris Yelsin*, luego
lame el gollete de la botella, sonríe y me grita:
Chejov es el mejor escritor.
Da! le
respondo. Y pienso es un gran cosaco.
Vamos al mar negro,
interrumpe Eugene y seguido me gruñe Odessa, chicas guapas, para ti mucho vodka, piba y enseguida se me acerca y
me enseña su display, me comenta que
es su novia y sus amigas, veo el espectáculo ebrios sobre la hermosa arena de
mar negro.
Guapas digo
ruborizado.
Aleseiv se me acerca, alegremente,
enciende su pipa con sus fósforos, porque me ha dicho que con encendedor es
dañino y agrega que quiere ir al centro de la ciudad. Que quiere ir algún bar
de los alemanes, que quiere quebrar mandíbulas, adrenalina, digo, pienso en el bar que me recomendó y advirtió aquel
compatriota que vivió aquí, en el Seemans Eins, Der Keller exclamo. Busco a Denis, al alemán del zivildienst, le digo que nos lleve y nos
montamos a la sprinter. Sonrío y pienso:
“Quién iba a decir que vengo de
aquella loca milpa, y que a veces tengo chofer alemán y tripulación rusa, viva
el Atlixco crew jejeje”.
A las 7:30 le grito
a Yuri al bajarme y me responde Nuestra
embarcación zarpará a las 9.
¿Para dónde? pregunta
Denis. Zarpamos a Dublín, respondo
arreglando mi beret y veo a Denis que
lo apunta en su bitácora.
***
Entramos al Keller, un bar de puro alemán norteño, el ritmo folk del ambiente
pone a la Atlixco crew agresivos, Yuri
oculta su manopla, yo oculto un pequeño maneral. Alevsei insulta y empuja,
Eugen, se quita su trench coat, sus venas están resaltadas, reta a varios
alemanes a una pelea. Obvio los rusos parecen orcos y además son pícaros, son
marinos y piratas, saben pelear, saben que los alemanes son como los patos, y
yo ando solo de adorno exótico, de justiciero, llego a la barra, están varios
pelones sentados, los cuento son cuatro, observo a la vieja desvencijada del bar,
noto que el invierno la ha envejecido y amargado, sé que ocupa una super
follada de un soldado del sol tropical, pero que no seré yo, pido un tequila
doble junto a una corona bier, ésta explota,
parece que sus ojos se le saltarán y grita:
Fick dich, nur krombacher, no vendemos esa mierda aquí, sonrío y le grito
¡Solo un tequila mujer!
¡Solo un tequila mujer!
Y comienza la pelea, Yuri parece
tornado, agarra a los cuatros skinheads
y los avienta como si fueran un solo trapo hacia la pared, luego toma a la
vieja del cuello y le grita
Suka, suka, por Gonduras…
Suka, suka, por Gonduras…
Y ella solo grita: ¡Polizei, tur me leid!
Alevsei bebe tranquilamente y Eugen
gruñe
¡Todavía tiene fuerza el abuelo!
Los cuatro pelones se levantan, salen corriendo y gritan
Heil Hiltler!
Yuri carcajea…
¿Ven?, ni sudé, me hace sudar más ese curry de ese
puto chef. Yo pensé que íbamos a entrenar.
Vuelvo en mí. El chef hindú me dice:
Tu coke.
Ahh, digo
en lata y helada, wunderbar seguido
el chef me pregunta:
¿Dónde estabas querido amigo?, ¿pensando en alguna
querida?, ¿pensando en alguna hermosa ciudad, o algún hermoso puerto de tu Caribe? En eso el carguero, el Atlixco. se sacude, como
haciendo un gesto negativo.
“Marea alta” me digo… Estaba en Emden Stad.
Pensando en alguna madame hmm… dice alegremente.
No, le respondo y otra
vez se sacude el Atlixco, los rusos carcajean, y supongo que seguro beben té y
ven alguna película de la segunda guerra mundial.
Veo al chef hindú sonreír, su
ayudante enano filipino Dominador aparece. Lo veo y me dice dear friend…
Sí que me recuerda aquel
compatriota, aquel compatriota que mataron a verga esos skinheads.
Yuri los agarró como si fuese un tornado. Vuelvo a sonreír y recuerdo
cuando me contó de ese bar, y de ese pleito que tuvo, me lo recomendó y me
advirtió, no sé por qué lo hizo, también mencionó que le quemaron la mano con
un encendedor y lo mandaron al hospital, al final de tomarnos esas Becks.
Yo le prometí que lo vengaría, el Atlixco se sacude como haciendo un gesto afirmativo, claro que sí, el Atlixco sabe… compa.
Yo le prometí que lo vengaría, el Atlixco se sacude como haciendo un gesto afirmativo, claro que sí, el Atlixco sabe… compa.
El Atlixco lo sabe…compita.
Ochi haracho y que viva Honduras.
* Boris Yelsin, ex presidente de
Rusia.
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